════════════════════════════════════════════════════════
AUNQUE ESTA NOCHE EL MUNDO OLVIDE NUESTRO AMOR
오늘 밤, 세계에서 이 사랑이 사라진다 해도
════════════════════════════════════════════════════════
──────────────────────────────────────────────────────
CAPÍTULO 49
El monólogo del ventrículo y el silencio de las tres semanas
──────────────────────────────────────────────────────
La noche del veinte de diciembre se desplomó sobre el ala sur del Hospital General de Seúl
con una tempestad de nieve seca que redujo la visibilidad de las avenidas periféricas a
apenas unos metros. En la habitación trescientos doce, la calefacción central emitía un
murmurlo constante, un siseo cálido que mantenía la temperatura ambiental en veintidós
grados fijos, aislando el espacio de la crudeza del invierno exterior.
Kim Jae Won permanecía sentado en el borde de la cama clínica, con las piernas colgando
hacia el suelo de linóleo gris. Tenía la mano derecha apoyada firmemente sobre el lado
izquierdo de su pecho, justo encima de la cicatriz quirúrgica que cruzaba su esternón bajo la
franela del pijama. Concentraba toda su atención en el monólogo interno de su propio
cuerpo, escuchando el funcionamiento de la prótesis mecánica de titanio que el doctor Park
había fijado en su sistema circulatorio.
*Chasquido. Chasquido. Chasquido.*
El sonido era limpio, seco, metálico e invariable. Ya no existía el silbido errático de la
insuficiencia mitral ni la aceleración súbita que el calor de agosto provocaba en sus tejidos;
la máquina funcionaba con la fría regularidad de un cronómetro de laboratorio, imponiendo
un compás de sesenta y cuatro latidos por minuto que su ventrículo izquierdo se veía
obligado a seguir con disciplina militar.
—Es una normalidad artificial —murmuró Jae Won para sí mismo, y sus palabras se
disolvieron en la quietud de la habitación verde agua—. Este pecho ya no responde al mapa
de las emociones del instituto. Funciona porque el titanio no sabe cómo detenerse frente al
frío.
[ El cirujano dice que he ganado un margen operativo de varios años si mantengo el
tratamiento de anticoagulantes durante el invierno. Es una victoria estadística desde la
perspectiva del hospital. Pero para el pacto mudo con Seo Yun, estas tres semanas de
silencio obligatorio en la planta ordinaria se sienten como un desgaste invisible. Ella está
regresando a su casa en el autobús directo de las cuatro; su madre ha sellado las salidas y
Ji Min administra las páginas verdes con la rigidez de un inspector de aduanas. Mi corazón
tiene una estructura nueva de metal, pero el lazo del diario se está volviendo cada vez más
delgado, sostenido únicamente por las pequeñas notas de papel kraft que logro deslizar en
el casillero doce. Si la normalidad del hospital se extiende hasta enero, la Seo Yun de la
mañana terminará por tratar mi ausencia como un dato archivado, una línea muerta en un
cuaderno que ya no tiene tardes reales que registrar. ]
Dejó caer la mano sobre el colchón, suspirando de forma pausada mientras contemplaba
los copos de nieve que se amontonaban en el vierteaguas exterior. Sabía que el Arco 10
estaba llegando a su punto de inflexión estructural; las tres semanas de reclusión clínica
estaban terminando y el examen médico final de diciembre dictaminaría si sus zapatos
negros podrían volver a marcar las tres baldosas en la columna de la estación antes de que
el invierno cerrara definitivamente el tomo verde oliva de la novela.
── El mecanismo de titanio impone una regularidad artificial que mantiene el cuerpo a salvo
del colapso, mientras la mente mide el desgaste de un silencio que amenaza con enfriar las
marcas del diario.
── Continúa en el Capítulo 50: El inicio del Arco 11: El examen final de diciembre y el alta
provisional (Cierre del Arco 10)

Comment
Lo siento, debes estar registrado para publicar un comentario.