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La muñeca de los recuerdos – Capítulo 36

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Era un día nublado, con una brisa suave.

He tenido mañanas de madrugones y noches de desvelos. Apenas he conocido el mediodía.

Por la mañana, al arreglarme al despertar, me aseguraba de vivir esperando que algo sucediera. Nunca ocurría, pero aun así, vivía pensando: ‘Hoy será el día, sin falta’. Así eran mis días, en general.

El mediodía era un auténtico regalo en mi vida. Era cuando me sentía feliz, rodeada de gente, disfrutando y deseando que ese momento durara para siempre. ‘Oh, tiempo, detente. Todo es tan hermoso, tan bello’.

Por la noche, la angustia me invadía. Todo lo que captaba mi atención se convertía en una molestia y deseaba destruirlo todo. Me sentía irritada, llena de ganas de ruina, deseando acelerar el fin de esta vida, desaparecer como burbujas que estallan. ‘¡Fuera tú, y tú también!’, solía pensar.

Mi vida se resumía en mañanas y noches. Solo había probado el mediodía un puñado de veces.

Mi vida ya había tenido intensos altibajos desde el principio. No tuve padre desde que nací y mi madre fue asesinada por un matón.

Yo, una criatura débil que debía ser protegida, crecí sin amparo… hasta que mi cuerpo se desarrolló y ya no pude ser considerada una niña.

Tras una repetición de tantas noches, llegué a ser quien soy hoy. Amy Bartlett. Isabella York. Y ahora tenía otro apellido más.

Solo hay noche dentro de mí. Mi vida y mis emociones son un desastre. Nunca intenté darles forma alguna.

Este mundo, tan cruel conmigo, debería desaparecer. Pero una vez conocí el mediodía, me descubrí pensando que quizás podría bañarme de nuevo en la luz del sol. Que podría vivir otro momento hermoso.

Qué idiota soy. Estoy segura de que nunca volverá a suceder.

Estos son mis registros matutinos mientras espero el mediodía.

***

Vientos ruidosos y fuertes, un día soleado.

Me acostumbré a escribir en este diario, pero al pensarlo, no he escrito la razón por la que empecé a usarlo. Además, debo escribir cosas para releer algún día, cuando sea anciana.

Obtuve un diario con candado por mi cumpleaños. Recibir un diario como regalo era algo inquietante ante lo que reaccionar. Quizás porque solo tenía sentimientos encontrados con la persona que me lo dio.

¿Quién es la persona? Quien hace el papel de mi esposo: mi honorable esposo.

Por cómo lucía, lamenté muchísimo haber olvidado mi cumpleaños.

El hombre que actuaba como mi esposo pertenece a una familia digna de alguien como ‘Isabella York’. Se supone que es un esposo diligente y prudente, con una educación de alto nivel y bastante mayor que yo.

Aparte de eso, ¿es estúpido o algo así? A menudo me hago esta pregunta sobre ese viejo, a pesar de cuánto lo lamento. Tengo que reírme.

Mi cumpleaños fue hace dos meses, querido esposo. Llegaste demasiado tarde. Además, no soy de la clase de personas que llevan un diario rigurosamente. Si me conocieras mejor, no habrías pensado en darme uno.

Veamos… Si fuera mi hermana pequeña, me habría dado flores silvestres de colores. Decorar la mesa para cenar con ellas podría no saciar mi estómago, pero verlas me traía paz.

Si fuera mi violeta florecida, seguramente me habría dado lazos para atarme el cabello. Después de todo, ella siempre me peinaba. Incluso tan levemente, con sus dedos artificiales… era una persona hábil.

Honestamente, si recibiera algo de las dos únicas mujeres que he amado, estaría tan abrumada por la alegría incluso si solo me dieran un trozo de césped de la zona.

Que él fuera quien me dio este diario fue probablemente un gran factor en por qué no pude estar sinceramente feliz con él. Eso pensé tras analizar el asunto.

Pero bueno, él no tenía malas intenciones. El hecho de que me regalase un diario como una hermosa oferta, a pesar de no saber qué comprarle a la niña mucho más joven que hacía el papel de su esposa, era prueba de su esfuerzo. Ya me había comprado ropa y joyas en el momento de nuestro matrimonio, y probablemente pensó que esto sería adecuado para una chica sombría que siempre estaba recluida en su dormitorio en la finca. En cualquier caso, hubiera preferido un libro.

Mi honorable esposo solo actúa como esposo cuando recuerda que debe hacerlo. Por lo tanto, debe sentir la obligación al tomarme como pareja. Encierra a su propia esposa en la mansión y deja que una amante —que aparentemente tenía antes de nuestro matrimonio— frecuente su hogar. Su conciencia apenas existente probablemente se sentiría herida por ello.

No tienes que preocuparte por mí, no obstante. A mí tampoco me importa.

Ambos vendimos nuestras almas a cambio de algo. Él tiene un linaje de nobleza y conexiones. Y yo obtuve una forma de proteger a la chiquilla que más amo en el mundo. Ambos sellamos un contrato porque había cosas que queríamos.

Si tuviera que decirlo, somos una pareja que se las arregla para tener sus manos en algo a costa de nuestras propias almas.

Solo tenemos una cosa en común, pero no nos gustamos lo más mínimo. Nunca podremos ser pareja. Eso ya lo sabíamos.

Llamo a mi esposo ‘viejo’ en mi cabeza y creo que él probablemente me llama ‘mocosa’ en la suya. No estamos juntos.

También nos criamos de forma diferente. Nuestras conversaciones no encajan. Cuando nos topamos el uno con el otro, confirmamos nuestras respectivas intenciones. Como: ‘No parece que nos acostumbremos el uno al otro. Si es así, entonces ¿por qué no fingimos ser pareja, simple y llanamente?’ No teníamos que hacer ningún esfuerzo para amarnos. Simplemente teníamos que coexistir.

Ese fue el único punto en el que coincidimos.

Aún así, me pregunto si querer guardar las apariencias es algo propio de los hombres aristocráticos. El resultado de lo que se le ocurrió como regalo para su esposa y cómplice fue un diario. Viejo, debe haber habido algo un poco mejor que eso… como un libro.

Un libro hubiera estado bien. Prefiero tener un libro. De todos modos, había experimentado crecer en la pobreza hasta cierto punto, así que nunca quiero dejar que nada se desperdicie.

Por eso estoy aquí, recluida en mi dormitorio, pluma en mano. Mi esposo también me regaló una pluma de plumas de pavo real. Me gusta.

La tinta es de un bonito azul. Un azul deslumbrante. Azules como los ojos de cierta belleza. Mi color favorito.

Hablando de eso, creo que ha pasado bastante tiempo desde la última vez que le escribí una carta. Violet. Violet Evergarden.

Al escribirlo con tinta azul, el nombre se vuelve aún más bonito. Mi flor violeta. Mi doncella. Mi secreta Muñeca de Memoria Automática. Mi amiga.

Ella probablemente me haya olvidado ya. No tengo esperanza.

No puedo escribir cartas. No le he respondido incluso aunque sea mi turno, así que no llegaron tampoco nuevas cartas de Violet. Desde que me casé, no he tenido idea de qué escribirle. Quizás porque no quería que ella descubriera cómo estaba ahora.

Por supuesto que no. No quiero dejar saber a la chica que me gusta cómo va mi vida matrimonial. No quiero que sepa que me casé con alguien de quien no estoy enamorada o que estoy sufriendo.

—Sabes, Violet. Lo estoy haciendo horriblemente.

¿Qué ganaría escribiéndole algo así? Aah, Taylor. Quiero verte. Pero es imposible, ¿no? Lo entiendo.

***

Día cálido con suave brisa.

Han pasado bastantes días desde la última vez que escribí aquí.

Siento cierta diversión cuando releo esto, así que supongo que lo seguiré haciendo un poco más.

Traté de salir al jardín un poco hoy. Normalmente no salgo de mi cuarto. Incluso pido que mis comidas sean traídas a mi dormitorio.

Cuando viene mi esposo, comemos juntos para mantener las apariencias, pero el aire a nuestro alrededor se sentía como el de un padre y su hija que han sido extraños durante años mientras recordaban su hogar, así que nos evitábamos.

Era un día cálido, así que el viento se sentía bien. No es tan genial como el jardín de rosas de la academia, pero el de esta mansión es hermoso también.

Recordé que estoy viviendo una vida en la que no tengo que tocar la tierra, así que tentativamente tomo un puñado. Me habría puesto de buen humor si nadie me hubiese hablado así… pero después de pasar un rato mirando intensamente las camas de flores, el jardinero apareció.

—Madame, por favor, observe tanto como guste. Si hay algo mal, lo arreglaré —dijo el jardinero, luciendo serio y nervioso.

¿Hay tal cosa como arreglar o no cuando se trata de jardines? Está bien como está.

El silencio era doloroso. Le hice una pregunta porque había una flor que me llamaba la atención, y quizás él estaba feliz por esto, pues animado empezó a darme una explicación de especialista sobre ella.

‘Mierda’, pensé. Era un charlatán. Es en momentos como este que realmente no me gusta tratar con la gente. Cuando tengo que escuchar a alguien hablar sin parar, siento que estoy siendo usada.

Debería solo escucharlos y disfrutar. Pero me encontraba sofocada y queriendo huir en su lugar.

Mientras seguía asintiendo con una sonrisa forzada, el anciano mayordomo que gestionaba la finca me dio la oportunidad de cesar la charla, ya que mi té estaba preparado.

El jardinero parecía abatido. Era joven, así que probablemente quería que alguien elogiara su trabajo.

Marché del jardín, fui a mi habitación y, tras beber el té que me prepararon, pensé al final: —Debería alabarle más.

Más probablemente, ese es mi verdadero trabajo. Después de todo, en la superficie, soy la dama de esta mansión.

Incluso aunque tengo una personalidad tan problemática y poco deseable, esa chica en realidad pasó tres meses conmigo. Tras beber el té, decidí bailar un vals por mi cuenta un rato.

***

Vientos cargados, día nublado.

Me reuní con mi esposo. Aparentemente, vino a buscar algo de equipaje. Más que reunirme con él, supongo que debería decir que irrumpió, pues yo estaba en mi habitación.

Me preguntó si estaba bien, a lo que respondí con un ‘Estoy viva’. Me preguntó si quería regresar a casa, a lo que respondí ‘No’.

Me preguntó si no iba a la fiesta de salón de mis antiguas compañeras de la academia, a lo que respondí que no iría. Me preguntó si necesitaba algo, a lo que respondí que no.

Cuando me preguntó cuál era mi color favorito, recordé los ojos de Violet. Le dije que era el azul, y me preguntó el por qué.

Cuando le conté que era el color de los ojos de la persona que me gustaba, mi esposo intentó llevarme a sus brazos a la fuerza y me resistí vehementemente. Ya que fue tan repentino, acabé tosiendo y todo lo que había comido esa tarde salió por mi boca.

Fue entonces que mi esposo finalmente se recompuso.

—Si te acercas más, te vomitaré encima.

Esta frase también funcionó con él.

Parece que mi esposo tuvo una pelea con su amante. ¿Pero no trató de poner una mano encima a la persona a la que mutuamente habíamos confirmado que no nos enamoraríamos, después de que ambos decidimos vivir las vidas que quisiéramos? Por esto no soporto a los hombres.

En realidad, no es porque sea un hombre. Estoy segura de que es una causa perdida. Él es como yo solía ser en el sentido de que piensa que está bien dañar a otras personas si no está contento.

Ah, esto me enoja. Huir con otra mujer solo porque tu novia te está dando la espalda. Realmente no me gusta ese tipo de cosas. Esto no es amor.

No tiene suficiente fe en su amante. Me siento mal por ella.

Mi esposo aparentemente lo soportó bastante bien, ya que le dije muchas cosas realmente desagradables y luego salí de la habitación. En cuanto a mí, lloré mientras limpiaba las cosas que había vomitado.

Quiero ver a Taylor. Quiero ver a Taylor. Quiero ver a Taylor.

Quiero pasar mi tiempo solo con la persona a la que puedo atesorar.

***

Lluvia tras un día nublado, sin viento.

Es un día de lluvia. Ya que llovía, tenía que cepillar bien el cabello de Taylor con las manos. Su cabello es maravillosamente rizado, pero eso es un problema en días como estos.

Tenía mucho sueño. Pero había trabajo que hacer, así que no tenía tiempo libre por la mañana. Tuve que levantarme y cepillar el cabello de Taylor.

Eso es lo que estaba pensando cuando abrí los ojos. Busqué a esa niña de pelo rizado por un momento, pero no pude encontrarla.

Soy idiota, así que la busqué seriamente durante unos treinta segundos. ¿Podría ser que ella hubiera salido sola? Si se topaba con un secuestrador, estaría acabada. Tenía que hacer algo, pensé mientras saltaba de la cama.

Fue entonces cuando de repente me di cuenta. Taylor no está aquí. ¿Eres estúpida, Isabella? Eres Isabella ahora, ¿no? Ya no eres Amy. Taylor tampoco está contigo. Hace tiempo que no lo está, ¿así que por qué piensas eso? ¿Por qué la buscas?

Incluso si estás medio despierta, esto no debería haber sucedido. Incapaz de hacer nada sobre este vacío y tristeza que no podía contar a nadie, golpeé con fuerza mi almohada.

‘Ugh, ah, aaah, uugh…’ La golpeé muy, muy fuerte, varias veces. ‘Uuuugh, ah, ugh…’ Cada vez que la golpeaba, mis lágrimas se esparcían sobre las sábanas.

Esto sucedía a veces. Siento como si la gente que ya no estaba conmigo y las vistas que ya no podía ver estuvieran aquí incluso ahora. Es como una ilusión. Los recuerdos grabados en mi cuerpo me tenían buscando a mi linda hermanita.

¿Está Taylor también viendo esta lluvia? ¿Está lloviendo también donde vive Taylor? Me pregunto dónde está viviendo Taylor. ¿Tiene desayunos allí? ¿Le dan de cenar también? ¿Alguien peina a Taylor los días de lluvia?

Mientras las lágrimas brotaban, miré fuera de la ventana. Un trueno retumbó y me hizo caer de culo sobre la alfombra. El rayo debería haber caído en este lugar. Si así fuera, si hubiera causado un daño terrible a esta mansión, me habría sentido un poco mejor.

Tuve esta fantasía durante todo el día.

***

Aire húmedo, nublado después de un tiempo soleado.

Me dolía el estómago hoy, así que estuve en el baño todo el tiempo. Pienso en esto cuando tengo mi período, pero ¿por qué tiene que ser un mecanismo tan duro? Si yo fuera el Dios que creó todas las cosas, ¿haría un mecanismo como este? Es más, es cuestionable si necesito esta función o no. Probablemente no. Quiero que alguien me lo arranque.

En verdad, me asusta que me lo arranquen. De todos modos, no me gusta el dolor. Soy débil. Mis ojos se inundan en lágrimas solo por mi tos constante. Es tan doloroso que no puedo evitarlo.

No quería asociar eso a mi período, pero sin importar qué, me encontraba pensando en el heredero de la familia. Un problema que se nos impuso, la pareja aparentemente de casados. Sin embargo, todavía está archivado.

Si solo mi padre muriera, probablemente nos las arreglaríamos para engañar a cualquiera con un niño que mi esposo pudiera tener con alguna otra mujer. Tendríamos que hacerlo ver como que fui yo quien dio a luz o que lo adoptamos. Las opciones eran muchas.

Me gustan los niños, así que confío que puedo criar incluso al niño de una extraña con cariño, pero me sentiría mal por él. Como esperaba, es mejor que esté con su verdadera madre.

No soy necesaria cuando se trata de esa clase de cosas, pero soy indispensable para el plan de vida de mi esposo, así que no habría divorcio.

Tras escribir hasta este punto, estaba aterrada de darme cuenta de que estaba pensando en los niños como un ‘aparato’. Detente, detente… basta de pensar en eso. La gente como yo existe como resultado de padres que no pensaron en sus hijos. ¿Qué conseguiría la víctima convirtiéndose en un agresor?

Justo como pensé, archivemos esto. Incluso aunque mi día a día consistía solo en las mañanas, el mediodía llegaría en algún momento. Había dos mujeres en mi vida que me enseñaron esto. Las cosas saldrán por sí mismas algún día.

Aah, para empezar, habría sido genial si no hubiera siquiera una persona… pero es más, como algo que podría dividirse. Si yo fuera una cosa cuyos sentimientos pudieran interferir menos con la reproducción, y si no fuera una carga físicamente pesada, habría sido capaz de cavilar en ello.

Dios, ser atacada por mi esposo la última vez tuvo bastante impacto en mí, huh. ‘Está bien, está bien’, es lo que me decía a mí misma. Pero en realidad, nada sobre ser herida está bien.

***

Día de luna creciente, nublado con intensos vientos.

Tuve un momento terrible. ¿Hay alguien que encuentre alegría en esta clase de cosas? No me estoy divirtiendo en absoluto. ¿Cómo decirlo? Escándalos, chismes. Esa clase de cosas.

El incidente era impropio de una mansión tan tranquila. En cuanto a lo que pasó, parece que el jardinero que trabaja en esta finca y una de mis doncellas estaban haciéndolo en la habitación de mi esposo. Mi esposo dejó que su amante merodeara por su casa y no regresara con demasiada frecuencia, por lo que los dos probablemente tenían la guardia baja.

Estuve allí un par de veces; es una habitación con una atmósfera única: los muebles totalmente negros son muy, muy hermosos y hay monturas de animales, esperando a su amo que nunca regresa. No puedo decir que sea un lugar ideal para que una pareja joven se reúna en secreto, pero tenía el ambiente adecuado. Y también una sensación de placer culpable. Probablemente disfrutaron tener varias citas en la habitación de mi esposo.

No puedo decir que fuera algo bueno. Eso seguro. Pero los dos que lo habían hecho no eran mucho más mayores que yo. Eran demasiado jóvenes.

Desearía que él los hubiera perdonado con solo una regañina estricta. Pero por la conclusión que sacamos, mi esposo se enfureció y enloqueció. Aparentemente, vino a casa de casualidad y se topó con la cita de la pareja. Su grito de ira reverberó por todo el pasillo hasta mi habitación. Y el sonido de muebles rompiéndose. Fue aterrador.

Los gritos de hombre son una de las cosas que odio. La violencia es otra.

Y empeoró a partir de ahí. Estuvo tranquilo durante un rato y entonces pareció que alguien abría las puertas de la mansión, así que miré afuera de la ventana. Incluso aunque el viento nocturno era tan frío, la pareja fue expulsada sin siquiera permitírsele tomar sus pertenencias. Las puertas fueron cerradas sin piedad, y ellos quedaron temblando fuera de la finca, incapaces de moverse.

Mi esposo debe haber estado tremendamente furioso. Podía entender el por qué. Es difícil tener a gente haciendo algo así en tu habitación. Tampoco me habría gustado. Pero no podía simpatizar con él.

Incluso si él podía librarse de su ira al expulsarlos, ¿qué iba a ser de esos dos? ¿Qué les pasaba a aquellos expulsados sin un penique con ellos? ¿Deberían convertirse en mendigos? ¿Ladrones? ¿Qué los maten unos ladrones? Podrían tener que vender sus cuerpos.

Él no podía imaginar tal futuro. E incluso si podía, no le importaba. Bueno, por supuesto que no. Mi esposo nunca había tenido dificultades, después de todo.

Quería darle represalias. Por alguna razón, eso es lo que tenía en mente. En lugar de ser una irritación hacia mi esposo, estaba más cerca de una irritación hacia cosas como el destino, Dios y este mundo, quienes solo pensaban en arruinarme, como siempre.

¿Qué hice la última vez que me enojé más allá de cualquier ayuda? Acogí a una niña pequeña, que debería ser la más feliz del mundo, como mi hermana menor. Por eso me puse en movimiento.

Realmente solo dudé un instante, e inmediatamente después de alejarme de la ventana, me dirigí a las habitaciones donde dormía el servicio y les pedí que sacaran las pertenencias de la pareja. Todos parecían consternados de que la misteriosa nueva esposa, que apenas hablaba desde que llegó a la finca, de repente ejerciera tal capacidad para actuar.

Después de tomar sus pertenencias, no salí por la puerta principal de la mansión sino por la puerta trasera y caminé por un sendero estrecho en la oscuridad por un rato. Efectivamente, encontré al dúo perdido, sollozando en silencio.

—¿Qué hacemos? ——No deberíamos haber hecho eso.

Estaban llorando mientras se tomaban de la mano. En lugar de estar borrachos por su propia tragedia, fue realmente una escena trágica.

***

—Hey, vosotros. Os olvidáis de esto. Tomadlo. —Los llamé, entregándoles su equipaje.

—Madame, ¿es usted?

—Eso es.

—Hum, lo lamentamos profundamente…

—No vengo por una disculpa.

Quizás debería haberles dado algo de dinero, pero desafortunadamente, no tenía nada, así que les di el adorno para el cabello bellamente tallado que llevaba puesto, que recibí como regalo de bodas, así como la joyería de mis ropas. También arranqué los hermosos botones. Si los vendían, podrían sacar para cubrirse los gastos.

Los dos quedaron sorprendidos.

—Hum, Esta es realmente usted, ¿no es así, Madame?

—No preguntes lo mismo una y otra vez.

—¿Por qué lo hace? —preguntaron, a lo cual me encogí de hombros.

—Pensé que lo necesitabais.

—¿Incluso aunque hicimos algo inexcusable en su casa?

—Claro que sí. Aun así, esta peligrosa forma de expulsar a alguien es… cruel.

—Pero…

—No es como si mataseis a alguien, así que al menos tengo que daros vuestras cosas. Me disculpo en lugar de mi esposo. —Dije secamente, aun así el chico estaba llorando un montón.

En realidad hubo otro motivo más. Sí, oh, afligida juventud. Había otra razón por la que os salvé. ¿Por qué lo había hecho? Bueno… Porque nadie vendrá a salvarme.

Probablemente nadie lo sabía, pero quería que alguien me salvara todo el tiempo. ¿No podían decirlo? Era la verdad. Siempre quise ser salvada. Lo necesitaba. O acabaría ahorcándome uno de estos días. Quería que alguien me salvara antes de que eso pasara.

Que alguien me salve. Que alguien me salve. Que alguien me salve.

Estaba sola, desolada y sentía ganas de morir. Pero iba a venir a ayudarme. No tenía a nadie que me tomara de la mano en este oscuro camino.

Es más, estaba haciendo por otra gente, cosas que nadie haría por mí. Todo. Esa era mi lógica. Mi venganza contra Dios. Había estado haciendo esto durante largo tiempo. En el pasado, acogí a una niñita. La convertí en mi hermana.

No osaba decirlo en alto, pero estaba haciendo ruido en mi mente. Ofrecer una mano amiga a unos tontos amantes era una valentía que podía dar precisamente porque conocía la pobreza.

—¿Tenéis a dónde ir?

—Estoy pensando en llevarla a mi pueblo natal.

—¿Qué pasa con el tren?

—Si vendemos lo que nos dio… podemos probablemente…

—Los conversores de dinero se aprovechan de las personas, por lo que no podéis venderlo preguntando cuál es el precio. Escucha. Vas a protegerla. Si alguien te ataca, no importa lo aterrador que sea, no le des la espalda a esta chica.

—Señora, ¿quién es usted? —preguntó espantosamente y yo me burlé en la oscuridad.

—Soy Isabella York. Aunque ahora tengo un apellido diferente.

Hablamos de todo tipo de cosas y ese fue el final, así que me preguntaba si esos dos lograron llegar sanos y salvos a su ciudad natal.

***

Viento húmedo, lluvia.

El sol se alzó sobre la finca hoy. Amy Bartlett se convirtió en Isabella York, Isabella obtuvo otro apellido, y tras cambiar un montón desde que nací hasta ahora, llegué a mi yo actual. Pero había una cosa que nunca cambió. El hecho de que mis bronquios eran tan débiles como siempre.

Mientras recibía tratamiento, había pensado en el Cielo y el Infierno. Son lugares esencialmente diferentes, pero podrían ser similares una vez te acostumbras a ellos. Por supuesto, los atributos dados a ambos y cómo son vistos son completamente opuestos. Pero lo que quiero decir es que, una vez te acostumbras a algo, tu tren de pensamientos crecerá y acabarás aceptándolo. Eso es resistencia. Una de las habilidades otorgadas a los seres humanos. Una maravillosa.

En cuanto a por qué estaba pensando en esto, es porque el médico de la finca me dio un sermón.

***

—Lady Isabella, por favor, tenga la precaución de no tomar demasiada medicina.

El doctor que siempre me daba la medicina para los bronquios me contó sobre la resistencia a las drogas. Aparentemente, si uno seguía tomando la misma medicina, su cuerpo se acostumbraría a ella y la medicina empezaría a no funcionar demasiado bien.

Me dijo que no debía ocurrir una sobredosis y que era malo tomar el medicamento constantemente, incluso cuando me sentía bien, solo porque estaba ansiosa. No podía mirar al médico a los ojos por vergüenza, así que estuve mirando la pelusa de su suéter todo el tiempo.

—No deberías volverte dependiente. —Palabras que herían mis oídos seguían viniendo—. Sois la única que puede curar vuestro cuerpo y la medicina no es nada más que una ayuda para eso.

Es común para la gente con enfermedades del pulmón sentirse deprimida… Cállate. Silencio.

—Salga, dé un paseo o asista a la fiesta de salón de alguien, Lady Isabella. Estar todo el día en casa no es saludable.

No sabes nada. No sabes nada.

—Ya se ha graduado y se ha convertido en una buena esposa, así que use su estatus social: moverse le vendría bien.

No digas tonterías. Este cuerpo siempre será una prisión.

—Si sigue así, no vivirá mucho.

¿Quién dijo que quiero vivir más? ¿Quién dijo que quiero tener una larga vida? No lo había dicho ni una vez. Si alguien me dijera que muriera ahora mismo, sin embargo, acabaría llorando.

El doctor no había hecho nada malo, y aún así acabé maldiciéndolo en mi cabeza porque no tenía a nadie más sobre quien descargar mi ira. Podría haberlo mostrado también en mi actitud. Lo lamentaba profundamente.

Para mostrar al doctor mi gratitud, disculpa incluida, salí para despedirlo. Era la primera vez en un tiempo que salía fuera de la mansión. Estaba todo el asunto con el jardinero, que ya no estaba, y mi marido había intentado agredirme, así que estaba demasiado perturbada por muchas cosas y no podía dar un solo paso fuera de la finca.

Después de ver al médico subir a un carruaje, inmediatamente regresé a la mansión, pero por un instante, vi a alguien con cabello rubio que se parecía al de Violet en la distancia, así que me detuve en el acto. Realmente sentí solo por un segundo que la persona se parecía a ella, y la magia pronto se disipó. Al verlo más de cerca, era un hombre, lo que me hizo reírme de mí misma por reaccionar de manera tan desproporcionada solo porque su cabello era rubio.

***

Brisa tranquila, frío y luego calor.

Se me dijo que no tomar el sol durante el día era malo para el cuerpo, así que decidí salir porque no había nada más que pudiera hacer. Pero no quería que la gente que vivía cerca me viera. Ocultando mi cara bajo un parasol, fui a lugares poco concurridos para ver flores de la estación y verde natural. Solo me sentí deprimida cuando estaba en la mansión, así que esto mejoraba un poco las cosas.

El parasol casi salió volando cuando el viento se agitaba con fuerza. ¿No podía llevarme el viento consigo? Nadie estaría triste si perdía la vida. Quería desvanecerme.

***

Aire espeso, temperaturas tibias.

He estado pensando todo el tiempo sobre la ‘resistencia’ de la que el doctor me habló hace un tiempo. ¿Qué les pasa a las personas cuando no tienen resistencia? Morirían en invierno por el frío y también en verano por el calor. Pueden morir incluso por la más mínima enfermedad o por una pequeña lesión. Bueno, lo que quiero decir es que la resistencia debe ser una habilidad con la que las personas estén equipadas para sobrevivir en todo tipo de entornos de vida.

Tanto la felicidad como la infelicidad se vuelven comunes cuando forman parte de la vida diaria. Hay muchas cosas que no puedes soportar si no tienes resistencia. Y al mismo tiempo, cuando tienes resistencia, te vuelves insensible hacia todo tipo de cosas.

En el pasado solo podía estar triste o feliz con lo que recibía cada día. Cuando el dolor que te da el mundo se convierte en tu vida cotidiana, empiezas a pensar que eso no se puede cambiar. Quizás pase lo mismo con la felicidad. Cuando un día maravilloso se convierte en tu vida diaria, se convierte en un día normal.

Cuando te separas de alguien, finalmente lo entiendes. Cosas como: ‘Aah, ¿entonces sentí lástima?’ o, ‘Aah, ¿entonces fui bendecida?’ Una vez que eres capaz de ver las cosas desde un punto de vista objetivo, por fin las reconoces. Es algo que no puedes notar cuando estás en medio de la confusión. Porque tienes resistencia contra ello.

Por lo tanto, fue después de que me convertí en Isabella York y luego me quitaron el nombre de York para convertirme en la señora de otra familia que me di cuenta. —Aah, esos días fueron irreemplazables.

Mi vida probablemente terminará en esta mansión, pero si la viera pasar ante mis ojos en mis últimos momentos, no sería este lugar el que recordaría. Recordaría a mi hermana pequeña más querida y a la mujer a la que le había declarado mi primer amor. Recordaría compartir con mi hermana pequeña una sopa que no contenía más que desechos vegetales; dormir con ella en brazos en los días fríos y que ella; que solo podía decir palabras incoherentes, me llamaba ‘Hermana Mayor’… Solo este tipo de cosas.

Y también que había bailado con la chica más hermosa jamás vista en el baile de la academia. Eso es todo. Durante esos tiempos, esos días, fui extremadamente afortunada. Recién ahora me doy cuenta de eso, a pesar de que ha pasado tanto tiempo desde que las perdí.

De todos modos, últimamente ha sido muy difícil. Siento que mi resistencia se está debilitando. Resistencia a la tristeza, eso es. Se está debilitando.

Todo es doloroso. Sofocante. Quiero ayuda. ¿La gente vive con tanta soledad? Se suponía que estaba acostumbrada a la tristeza, ¿no? Y a estar sola.

Cuando mi mamá murió. Cuando tuve que dejar ir a Taylor. Cuando me despedí de la chica que me gustaba. Estuve triste en todos estos momentos. Estás acostumbrada, ¿verdad? Aguántalo.

Dame un poco de resistencia, Dios. No quiero tener emociones. No necesito sentimientos. Dame resistencia para seguir viviendo incluso si estoy sola. De otro modo, Dios, al menos dime que Taylor es feliz. Con solo esas noticias, puedo esforzarme hasta que muera.

***

Es tan difícil; estoy tan triste.

Hoy llovía. Estoy sola.

Hoy hizo sol.

Estoy tan, tan aburrida.

Hoy estuvo nublado.

Mi tos ha sido terrible y escupí hasta sangre.

Hoy hizo sol.

Nadie me toca, nadie me toca.

Hoy hizo sol y llovió a veces.

Es por la mañana. Era por la mañana en mi interior también.

No habrá mediodía.

Hoy llovía. Llovió en mi interior también.

Hoy fue… Hoy fue… Hoy fue… ¿Qué pasa con mañana? Mañana y pasado mañana. El siguiente y el siguiente a ese.

Iba a estar sola para siempre, ¿no? Nadie bueno pasaría. La luz del sol nunca brilló sobre mí. La mañana simplemente pasaba. No había sentido si el mediodía no llegaba.

¿Por qué estaba viva? Si solo iba a tener mañanas contemplando mis sueños, entonces no tenía sentido. Si ningún momento hermoso iba a suceder, ¿cuál era mi propósito para seguir viva? ¿Qué me motivaba a querer vivir? ¿Qué es lo que quería ver?

Como si estuviera teniendo un sueño, hoy, mañana, para siempre. Para siempre. Para siempre. Para siempre.

El mediodía no iba a llegar, ¿verdad?

***

Hermoso día de sol con cálidos vientos.

Una carta llegó.

Estoy escribiendo como es debido en el diario por primera vez en mucho tiempo. Ese maravilloso joven. El que tenía pelo rubio y ojos azules como Violet.

Me trajo una carta de Taylor. Es un cartero de la Compañía Postal CH, la oficina donde trabaja Violet.

Violet no me ha enviado cartas en todo este tiempo, pero aún me recordaba a mí y a mi hermana, ¡y se interesaba! Esa niña escapó del orfanato por su cuenta, escuché. Qué sorpresa. Ya ha crecido al punto de que puede hacer algo así. Aah, me pregunto de quién sacó esa cabezonería suya. De mí, supongo.

¿Qué hago? ¿Qué hago? Ya estoy feliz solo por el hecho de que se preocupa por mí. Y aún así me envió una carta. Quiere verme.

Pensar que algo tan maravilloso sucedería en mi vida… Aah, ¿qué hago? Estoy llorando mientras escribo esto. Hay lágrimas por todos lados.

Me pregunto si vendrá a verme algún día, cuando sea adulta. Se siente como si el tiempo se detuviera hasta ahora. Así que pasan cosas buenas, ¿huh? Me estaba solamente resistiendo día a día, paciente y firme. Mi corazón pesaba y yo iba a descartarme así sin más.

Aah, aah, pero… Si vivo, habrá días en los que llegará el mediodía, ¿huh, Taylor?

***

Con el tiempo, tanto el mundo como yo crecimos. Mi campo de visión, al que solo miraba con ojos fríos, cambiaría su color, y poco a poco, el número de cosas que me importaban incrementaría, así como el número de cosas que no necesitaba. Incluso así, lo soportaría y viviría.

Vivir, vivir y vivir.

A lo largo de mi vida, había tenido días así. De acuerdo con el ‘mensajero de la felicidad’ rubio y ojos azules, al que ahora conocía completamente bien y tenía una posición clave en su empresa, hoy era aparentemente el día en que ella se independizaría. Fue orden suya que se le encargaran a ella los envíos específicamente designados para mí.

Estaba agradecida. Acabé debiéndole una vida entera. Sería genial si pudiera pagárselo algún día.

Desde que recibí esas noticias, no podía quedarme quieta, así que salía al exterior desde la mañana. Era por la mañana de un tranquilo día de primavera. Aun hacía un poco de frío. Con un chal sobre mis hombros, temblé.

Detrás de la mansión, estaba esperando a mi destino. Aparte de mi violeta florecida, tú eres la única persona que quiero seguir esperando por siempre.

Tras un rato, entre el escenario inmutable, pude ver tu figura hermosamente cambiada. Montada en una motocicleta, te mostrabas radiante. Aah, pero has crecido tan hermosamente. Has crecido fuerte.

Lo escuché. No podías memorizar los nombres de los pueblos en absoluto, ¿huh? E incluso ahora, te regañan porque tu escritura es un caos. No has arreglado tu hábito de evitar los vegetales que tanto detestas comer, ¿no? ¿Ya tienes a alguien que te guste? Oí sobre el viaje que fuiste con tus amigos.

No corras con tanta prisa. No huiré. No me iré de aquí. Así que está bien. Puedes caminar con calma. En serio, gracias por venir hasta aquí para verme. He estado esperando todo este tiempo.

Con una sonrisa como el sol, dijo:

—Aquí tiene su correo, señorita… —casi diciendo ‘Isabella’, sacudió la cabeza y se corrigió—. Aquí tiene su correo, Lady Amy Bartlett.

Con las manos temblando, firmo para recibir el envío. Mientras escribo, como esperaba, lloro.

—No deberías llorar, Nana.

Su dulce voz acaricia mis oídos. Ambas nos tomamos de la mano al mismo tiempo.

—Sí, pero me alegro tanto que lo hagas tan bien…

Aah, Dios.

—A partir de ahora, siempre estaré a cargo de esta zona. Estaré exclusivamente para ti por siempre, Nana.

Siempre te odié y maldije.

—Sí, sí.

Pero por hoy, déjame darte las gracias. Dios, yo…

—Taylor, sabes…

… Trataré de vivir, solo un poco más. Porque atesoro el mundo en el que esta niña vive.

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Chapter 36