BloomScans

Jardin de Mayo (Novela) – Capítulo 0116

All chapters are in Jardín de Mayo (Novela)
A+ A-

—No tenía idea. La caja era distinta, así que al principio no pensé que fuera la misma que compré.

Vanessa dejó escapar un hondo suspiro de alivio. Una sonrisa libre, despreocupada, iluminó su rostro. ¿Cuándo había sido la última vez que había sonreído así? Tan distante se sentía, que apenas lograba recordarlo.

—Gracias, de verdad. Jamás lo habría recuperado a tiempo si no fuera por ti. He estado tan absorbida que ni siquiera tuve tiempo de pasar por Shelbron Robe esta semana.

Más que nada, se sentía aliviada de poder entregar un regalo apropiado a Rosaline. Aquella muchacha atenta habría atesorado incluso un par de guantes toscamente bordados, pero la llegada a la mayoría de edad era un día tan especial.

Se creía que el destino de una persona se ligaba al primer obsequio al alcanzar la mayoría de edad. Vanessa deseaba con toda su alma que el futuro de Rosaline fuera más brillante y hermoso que cualquier otro.

—¿Por eso te detuviste en la sastrería?

—Dijeron que un pedido estaba listo, así que pasé.

—Ah, la ropa que pediste el otro día.

Él sacó una caja de papel grande, atada con una cinta. La colocó sobre la mesa. Vanessa miró de River Ross a la caja y de nuevo a él, con los ojos muy abiertos, hasta que una idea se abrió paso en su mente.

—No me digas… ¿Esto es para mí?

—Ábrelo.

Vanessa alargó la mano hacia la cinta. Titubeó. Luego, con sumo cuidado, apartó la caja. Él había sido el primero en romper las normas de etiqueta sobre los obsequios; ciertamente, este pequeño desaire por su parte era permisible.

—Yo… no puedo aceptarlo.

—Ábrelo, incluso si planeas rechazarlo.

—Está envuelto por Shelbron Robe. No necesito abrirlo para saberlo. Es un vestido.

Desde luego, el acierto de River Ross al regalarle un vestido era indudable. Su falta de algo que ponerse para la próxima fiesta en barco era un problema apremiante.

Su guardarropa consistía en vestidos demasiado modestos, dignos de ser donados a un convento. O bien, en grandes galas diseñadas para atraer miradas en un banquete, con corsés atados con una crueldad que asfixiaba. Ya se había resignado a pedir prestado un chal grande a Rosaline para asistir a la fiesta en barco.

Dada su situación, necesitaba un vestido nuevo más que cualquier otra cosa. Pero los regalos que una mujer podía aceptar de un hombre sin deshonra eran limitados: pequeñas bagatelas, sin gran valor, que no comprometieran la dignidad de ninguna de las partes.

Los libros de etiqueta establecían con claridad que los obsequios que superaban esa medida solo eran aceptables bajo dos circunstancias: como un símbolo de un prometido, o como pago a una amante.

Vanessa lo miró fijamente. River Ross no habría elegido ese regalo solo para insultarla.

Sus perspectivas, quizás, eran simplemente distintas. O quizás ella seguía atrapada en un mundo antiguo y rígido.

Como siempre decía Blair, era bastante común que los hombres casados tuvieran amantes.

Pero aunque el mundo entero creyera que se vendía por unas cuantas monedas, River Ross sabía que no era verdad. Se negaba a que él la tratara así.

Eran iguales. No permitiría que la avergonzaran.

Vanessa sostuvo su mirada con ojos claros.

—De verdad, creo que deberías devolverlo.

—¿Crees que es posible?

—¿Por qué no lo sería?

—Lo sabrás cuando te lo pruebes. Fue confeccionado a tu medida.

—…¿Y cómo supiste mis medidas?

—¿Tú qué crees?

Los ojos de Vanessa se abrieron, y parpadeó con rapidez. Su réplica descarada, su negativa a ceder ni un milímetro, la dejó sin palabras.

Antes de que pudiera articular una respuesta, River Ross tomó un extremo de la larga cinta.

—Acabas de decir que me estás agradecida por haber encontrado tu guardapelo.

—Eso es…

—Si estás agradecida, deberías aceptarlo en lugar de rechazarlo.

—¿De dónde demonios aprendiste una lógica tan retorcida?

Vanessa dejó escapar una risa corta, incrédula. Él la recibió con una leve elevación de sus propios labios. Sabía que no tenía esperanzas de persuadirlo.

¿Acaso no todas sus desavenencias terminaban con ella cediendo? Lo único que había cambiado era la actitud de él.

Antes, River Ross había tratado sus principios como algo peculiar, algo caprichoso e incomprensible. Pero ahora…

Ahora, le imponía su decisión con aún más determinación. Sentía que no se trataba solo de un vestido, sino de desmoronar sus propias convicciones.

Y mientras, escondía la hoja que blandía tras el barniz de un caballero aristocrático y perfecto.

—Vanessa.

Se inclinó hacia delante, atrapando su mano. Colocó deliberadamente el extremo de la cinta que sostenía en la palma de ella.

Luego, River Ross depositó un breve beso en sus nudillos.

Era un gesto de afecto cortés y profundo. O, al menos, una imitación perfecta de este.

—Quiero verte con este vestido.

Quiso apartar su hombro, pero la mirada que le dirigió, bajando los ojos desde su altura, era demasiado dulce. El calor inundó sus mejillas.

Era astuto. No solía desplegar su encanto de esa manera, pero era un hombre que emplearía cualquier medio necesario cuando deseaba algo.

Hacía esto precisamente porque sabía que ella era débil a su voz, a su rostro.

Tags: read novel Jardin de Mayo (Novela) – Capítulo 0116, novel Jardin de Mayo (Novela) – Capítulo 0116, read Jardin de Mayo (Novela) – Capítulo 0116 online, Jardin de Mayo (Novela) – Capítulo 0116 chapter, Jardin de Mayo (Novela) – Capítulo 0116 high quality, Jardin de Mayo (Novela) – Capítulo 0116 light novel,

Comment

Chapter 0116
Tus opciones de privacidad