BloomScans

Jardin de Mayo (Novela) – Capítulo 0078

All chapters are in Jardín de Mayo (Novela)
A+ A-

—Mi tío no regresará hasta mañana por la tarde de todos modos.

No era una petición significativa, considerando todo lo ocurrido ese día. Nada había salido según lo planeado. Desde el principio, aquella escapada se había impulsado por un puro impulso.

Preguntarle a River Ross cómo salir, la sugerencia de Vanessa de marcharse, el dejar pasar el tiempo deliberadamente hasta el inicio del circo. Cada evento posterior, también.

No había razón para no ser impulsiva ahora. En el peor de los casos, se acostaría un poco más tarde.

Él dejó de pensar y se recostó contra el asiento del carruaje. Abrió un ojo, lanzándole una mirada.

Vanessa, sintiendo su atención, imitó su postura. Una amplia sonrisa se extendió por su rostro. La cercanía repentina se sentía extrañamente nueva.

—De acuerdo…

El viento susurró entre su largo cabello. Las hojas al susurrar sonaron refrescantes y frescas.

Al cerrar los ojos, River Ross casi podía imaginarse en medio de aquel viejo jardín. Aún la veía a menudo allí.

Recordaba su dulce voz llamando a Dahlia, su sonrisa fácil. La figura esbelta de Vanessa, vestida con un traje que le llegaba a los tobillos. A veces, incluso al mirarla, River sentía una extraña sed sin motivo aparente.

—Todo allí dentro es asfixiante.

Vanessa se llevó las rodillas al pecho, apoyando la mejilla sobre ellas. Sus ojos, velados como en un sueño, parecían distantes.

—Solo quiero escapar, a cualquier lugar…

En ese instante, un escalofrío recorrió su espalda.

—Ya no lo soporto más.

El fantasma del pasado se superpuso al rostro pálido de Vanessa. El aroma empalagoso de los cosméticos, las huellas persistentes de la pasión que no lograban disimularse. Sus manos pálidas, olvidadas de guantes, acariciando una mejilla.

Y una voz murmurando, mitad risa, mitad sollozo. Unos ojos que se movían nerviosos, temerosos de ser descubiertos.

«Iré a verte cuando me asiente, Theodore».

«No puedo llevarte conmigo ahora. No estoy segura de lo que pasará. Creo… que iré en un barco. Te escribiré tan pronto como me asiente y tenga algo de espacio para respirar. Lo prometo».

Ni siquiera ella supo que no regresaría. Las náuseas subieron por la garganta de River Ross.

River Ross apretó los dientes, obligándose a respirar despacio.

Vanessa Cyrene Somerset no era diferente de aquella mujer. Ella también abandonaría todo, atrapada en emociones fugaces, caminando ciegamente por un camino de destrucción.

Le rogaría que huyera con ella.

«Para interpretar el mismo papel que una vez tanto desprecié».

Una risa hueca escapó de los labios de River Ross. No sabía qué había estado persiguiendo, qué ilusiones había proyectado sobre esta mujer.

Simplemente estaba aturdido. La sensación de que algo que creía tener firmemente se le escurría entre los dedos como arena era devastadora.

La fuerza abandonó sus hombros.

—Entremos, River.

Vanessa se estiró lánguidamente, levantándose con la gracia de un gato. Por un momento, él no pudo comprender lo que acababa de escuchar.

—…¿Qué?

—Deberíamos regresar antes de que sea demasiado tarde. Tengo sueño.

Su rostro, mientras cubría un largo bostezo, carecía de pretensiones. No podía negar un tinte de pesar, pero no había intención de engañarlo.

—¿Regresar? —soltó él, sin saber siquiera qué buscaba, qué esperaba oír. La sonrisa habitual en sus labios se torció de forma antinatural.

—Y yo que creía que ibas a sugerir que huyéramos.

—¿Huir?

Sus ojos se estrecharon, mirándolo como si fuera un tonto enamorado.

—¿Es eso lo que la gente suele hacer?

—No lo sé.

Vanessa ladeó la cabeza, perpleja por sus extrañas palabras. Luego rió, como si una repentina comprensión la hubiera iluminado.

—Ya veo. ¿*Tú* quieres huir, River Ross?

—Digamos que sí. ¿Y tú?

—Yo no puedo. Te lo dije, incluso si me voy, tengo que volver algún día.

—Claro que lo he pensado… Pero no quiero causarle problemas a nadie por mi culpa. Especialmente a Mary. Es difícil para las doncellas encontrar trabajo en otras casas si algo así ocurre. No conseguirían cartas de recomendación.

—Mi tío conoce a mucha gente. Si huyera, mis amigos serían los primeros vigilados. La policía emitiría una orden especial de arresto. Mi fotografía estaría por todo Ingram. Cualquiera que me ayudara sería arrestado.

—No podría conseguir provisiones en la fuga. Las rutas marítimas estarían bloqueadas. Y, por supuesto, las terrestres también…

A pesar de afirmar que no huiría, el futuro que pintaba era notablemente detallado. Como si ya hubiera recreado el escenario innumerables veces en su cabeza.

Tags: read novel Jardin de Mayo (Novela) – Capítulo 0078, novel Jardin de Mayo (Novela) – Capítulo 0078, read Jardin de Mayo (Novela) – Capítulo 0078 online, Jardin de Mayo (Novela) – Capítulo 0078 chapter, Jardin de Mayo (Novela) – Capítulo 0078 high quality, Jardin de Mayo (Novela) – Capítulo 0078 light novel,

Comment

Chapter 0078
Tus opciones de privacidad