Chapter 51
***
—Así que, primo.
Theodore, con la mirada perdida en la ventanilla del carruaje, desvió los ojos. Edgar, sentado frente a él, cruzó y descruzó sus esbeltas piernas. Luego suspiró con dramatismo.
—¿De verdad te sientes cómodo viviendo en un lugar así?
—Es… tolerable.
—Realmente no lo entiendo.
Edgar suspiró de nuevo, sacudiendo la cabeza. El brillo inusual en su rostro enrojecido confirmaba los rumores. Se hablaba de un idilio con la cantante de ópera. Y también de la furiosa reacción de su tía, quien arrojó un pisapapeles con ímpetu.
Su primo frunció la nariz. Una leve contusión marcaba su rostro, vestigio de un altercado reciente. Parecía como si el mismo aire de Bath le resultara ofensivo.
—Es un lugar desaliñado, pequeño y sucio, mires donde mires. Especialmente comparado con la capital.
Theodore se encogió de hombros. Dejó que la mordaz crítica de su primo se deslizara sobre él. ¿Qué ciudad no parecería un remanso comparada con la deslumbrante capital?
Pero el exagerado desdén de su primo por Bath tenía un motivo evidente. Era un emisario, portador de una directriz implícita —o quizás explícita— de la Duquesa Viuda de Batenberg.
Theodore observaba a su primo como se observa una herramienta particularmente eficaz de su abuela. Incluso sin esa consideración, el rostro de Edgar siempre le resultaba irritante.
Estar emparentado con aquel hombre molesto era una de las pocas desventuras en su vida.
—Simplemente no tiene sentido. Entiendo por qué tu abuela está furiosa.
—Edgar.

Comment
Lo siento, debes estar registrado para publicar un comentario.