**Capítulo 061 – Mutante – David y Goliat XII**
**Punto de vista de Tessia Eralith:**
Alcanzo mi habitación, me dejo caer sobre la cama y me cubro el rostro sonrojado con las manos.
Un suave "¡EEK!" escapa de mis labios, incapaz de contener los pequeños gritos de deleite mientras ruedo de un lado a otro entre mis sábanas.
Una risa incontrolable, casi un murmullo, brota de mí. "Oh, no… ¡Me estoy riendo como una colegiala pervertida!", pienso con vergüenza.
Pero… ¡pero Arthur finalmente me ha besado! ¡Un beso de verdad!
La risa nerviosa persiste. Soy incapaz de calmarme, y pronto me encuentro envuelta en la manta, girando sin cesar por la cama. La imagen vívida de Arthur inclinándose para besarme inunda mi mente, forzando una sonrisa incontrolable en mis labios.
Cuando fui yo quien lo besó, la sensación fue distinta. No sabría cómo describirlo, pero esta vez fue, sin duda, muchísimo mejor.
—Podría acostumbrarme a esto… —murmuro sin querer en voz alta, mientras mis dedos rozan mis labios con una caricia suave.
Y cuando su brazo rodeó mi cintura, atrayéndome aún más cerca para ese beso… ¡Kyaa!
Me revuelvo de nuevo en la cama, el rubor de la vergüenza extendiéndose por todo mi cuerpo, provocando escalofríos.
Comienzo a fantasear con nuestra boda. Quiero que sea excepcionalmente hermosa.
Me pregunto cómo serán nuestros hijos. Arthur es apuesto y yo no soy precisamente fea. Debería salir bien, ¿verdad? Pero para tener hijos, necesitamos…
Casi puedo sentir el vapor emanando de mis orejas con solo imaginarlo. Mi tutora me ha explicado cómo nacen los bebés, pero…
¡No, no, no, no, no! ¡Es demasiado pronto! Y además… Arthur quiere que le dé tiempo. ¿Qué habrá querido decir con eso?
¿Significa que debemos actuar como si lo de anoche nunca hubiera ocurrido? ¡No lo deseo!
Pero, ¿puedo enfadarme con él por ello? ¿Estoy siendo demasiado dura? Sé que en el fondo tiene la mejor intención, pero no puedo estar tan indecisa sobre esto, ¿verdad?
Grrrr… ¿Y si otra chica termina gustándole más que yo y él la elige a ella?
Después de todo, solo soy una niña impulsiva y mimada; ¿por qué me elegiría? Cuanto más lo pienso, más me desanimo.
Está bien, Tess. Ambos somos muy jóvenes aún. Aunque tome tiempo, estoy segura de que terminará funcionando, ¿no?
¡Bah! ¡Deja de afligirte y duérmete de una vez, Tess!
***
**Punto de vista de Arthur Leywin:**
Me estoy acostumbrando a los peculiares despertares de Sylvie. Normalmente, un vigoroso grito mental basta para sacudirme del sueño, pero hoy optó por un enérgico mordisco en la nariz.
—¡Kyu! —gimo, despertando.
Me froto la nariz enrojecida mientras Sylvie, satisfecha con su tarea, vuelve a acurrucarse para dormir. Mi vínculo parece mucho más activa durante la noche, lo que explica sus frecuentes siestas diurnas.
Tras asearme, contemplo a Elijah, quien respira sonoramente en su profundo sueño. ¡Inaceptable! Si yo debo levantarme tan temprano, él también, ¿verdad?
—¡Buenos días! —exclamo, y le propino una bofetada a mi adormecido compañero en el trasero.
—¡AHH! ¿Qué? ¡¿Eh?! ¿Qué sucede? —Su pánico es evidente. El repentino impacto en su… trasero le provoca una reacción instintiva. Extiende su mano derecha, adoptando una postura defensiva, listo para conjurar contra su atacante.
—¡Nada! Solo quería darte los buenos días. —Me encojo de hombros y aseguro el cuchillo a mi uniforme del Comité Disciplinario.
—Uff… Aún me quedan dos horas antes de que empiecen las clases. ¿Me has despertado solo para decirme 'buenos días'? —gime Elijah, envolviéndose más en su manta hasta formar un improvisado capullo.
—¡Así es! ¡Voy a mi primera reunión del Comité Disciplinario! —Doy un último repaso para asegurarme de no olvidar nada, mientras Elijah asoma la cabeza por debajo de la manta.
—¿Te ha ocurrido algo bueno? Estás demasiado feliz. Es perturbador. —Ya sea porque me estudia con recelo o porque trata de enfocar su visión sin sus gafas, Elijah entrecierra sus ojos, ligeramente hinchados, mientras me observa con suspicacia. —Solo imaginas cosas, Elijah… Ja, ja.
Me calzo las botas a toda prisa y me dirijo hacia la puerta.
—Sospechoso… —murmura, antes de sucumbir nuevamente al sueño, vencido por su cuerpo que aún clamaba por descanso.
Me aseguro de que no haya nadie cerca, salto del edificio y utilizo mi afinidad de viento para amortiguar el aterrizaje. Sylvie desciende flotando, un espectáculo algo cómico al ver cómo sus orejas de gran tamaño se agitan con el viento.
Aterriza sobre mi cabeza con un suave 'plop'.
Dedico unos momentos a estirar mi cuerpo. No puedo afirmar que esté en mi mejor condición, pero la notable mejoría desde ayer me arranca un asentimiento de satisfacción.
En momentos como este es cuando percibo con mayor claridad los efectos de haber asimilado la Voluntad de Dragón de Sylvia. Lo que me recuerda…
Tendré que ayudar a Tessia con la asimilación. ¿Cómo se supone que debo comportarme con ella ahora?
No puedo creer que la besara ayer.
Al reflexionar, caigo en la cuenta de que ni siquiera en mi vida pasada fui más allá de los besos, y siempre fue la otra parte quien los inició. Nunca tuve interés en enamorarme.
Más bien, temía al amor. Las relaciones físicas sin ataduras tampoco me atraían, por el temor a que el inicio de una conexión física pudiera derivar en lazos emocionales.
Me recluí en el entrenamiento, y mis únicas apariciones públicas se limitaban a los combates. De esta forma, me aseguraba de no tener a nadie a quien considerar importante, a nadie que pudiera ser utilizado como una herramienta en mi contra.
Lo que más estoy aprendiendo en este mundo no es la magia ni la batalla. No, lo que verdaderamente comprendo es que esta vida me ha forzado a abrir mi endurecido corazón y a permitir que la gente adquiera un significado en mi existencia.
Lo que, a su vez, implica que debo ser más fuerte que en mi vida anterior, pues esta vez tengo personas a las que debo proteger.
Absorto en mis pensamientos, casi paso de largo la sala del Comité Disciplinario. Dicho comité tiene acceso a una de las salas más amplias de la Academia, diseñada también para funcionar como campo de entrenamiento.
Llego con cierto retraso, pues me he levantado más tarde de lo previsto, pero al no oír mucho ruido, espero no ser el último.
¡PUMMM! En el instante en que abro la puerta, Curtis sale despedido, estrellándose contra la pared justo a mi lado.
—¡Todavía eres muy débil! —Observo la expresión de Theodore Maxwell, teñida de decepción, mientras alza su puño derecho.
—¡Ah, Arthur! ¡Estás aquí! —Claire Bladeheart, quien observa el combate desde un lateral, me saluda agitando las manos.
—Ugh… No puedo creer que siga siendo incapaz de acertarte ni un solo golpe, Theodore. Ah, hola, Arthur. —Curtis gira su cabeza hacia mí mientras se frota la espalda.
—¿Necesitas ayuda? —Extiendo mi mano mientras Sylvie mueve la cola con curiosidad, pero Curtis simplemente niega con la cabeza.
—No, estoy bien. Además, el combate aún no ha terminado. —Curtis hace una mueca mientras se incorpora y recoge su espada. Tomo asiento junto a Claire en uno de los sofás y observo cómo se reanuda el enfrentamiento entre Curtis y Theodore.
—¡AH! —Curtis carga hacia adelante, infundiendo su arma con magia de fuego, transformándola en una espada llameante. Justo cuando está a punto de entrar en el rango de Theodore, se aparta instantáneamente, dejando tras de sí pisadas carbonizadas, para reaparecer a la derecha de Theodore. La reacción de este es casi inmediata: alza su musculoso brazo derecho con asombrosa velocidad.
—¡Cae! —El asalto de Curtis falla, y este cae de rodillas. Su espada se estrella pesadamente contra el suelo, justo frente a Theodore.
Theodore exhibe una sonrisa, pero de repente su expresión se torna grave al percatarse del plan de Curtis.
—¡Explota! —exclama Curtis con voz tensa.
En ese instante, la espada ya no arde con la furia inicial, sino que irradia un tenue resplandor rojo que empieza a intensificarse. De repente, detona, lanzando llamas en todas direcciones.
Claire fija su vista en el humo, asumiendo que tanto la espada como Theodore permanecen allí, pero le doy unos golpecitos en el hombro, indicándole que mire hacia arriba.
Theodore levita en el aire, con los brazos ligeramente quemados y humeantes, pero ileso. Ha utilizado la magia de gravedad en sí mismo, y ahora desciende con lentitud hasta el suelo, concentrándose en su próximo hechizo.
Por su parte, Curtis vuelve a ponerse en pie, espada en mano, y también prepara un hechizo para potenciarla. Noto que Grawder agita inquieto su cola desde el otro lado de la sala.
—¡Está bien! ¡Creo que es hora de detenerse! —Claire se levanta y aplaude, pero parece que ninguno de los dos la escucha. Un suspiro de resignación escapa de ella. *¡Ains…!*
—Kai, ¿te importaría echarme una mano? —Claire se vuelve hacia el hombre de ojos entrecerrados y sonrisa afable.
—Entendido, jefa. —Las mangas de Kai cubren sus brazos, así que no alcanzo a ver lo que oculta, pero con un ágil movimiento, unas delgadas cuerdas de metal se disparan hacia Theodore y Curtis, formando una improvisada barrera metálica entre ellos. Infundo maná en mis ojos, pero soy incapaz de distinguir ningún atributo elemental específico en su habilidad, lo que me lleva a preguntarme qué ha hecho exactamente.
Tanto Curtis como Theodore interrumpen sus hechizos y giran la cabeza hacia Kai, confusos.
—Órdenes de la jefa. Detengamos el duelo ahora, ¿de acuerdo, caballeros? —El rostro sonriente de Kai permanece inalterable mientras retrae los numerosos eslabones de metal hacia sus mangas.
—¿Qué acaba de hacer Kai? —le pregunto a Claire, quien niega con la cabeza, mirando a Curtis y Theodore.
—La verdad es que nadie lo sabe. Siempre lo mantiene en secreto y, por lo que puedo deducir, no hay ningún atributo elemental específico en su maná cada vez que utiliza sus habilidades —responde, encogiéndose de hombros.
—¿Te has interesado en mí, Arthur? —Kai se acerca, inclinando la cabeza más allá de mi hombro, de modo que su rostro sonriente queda junto al mío.
—No te hagas ilusiones. Solo siento curiosidad por lo que acabas de hacer. No parece que hayas manipulado metal ni que hayas usado el sonido para controlar esas cuerdas metálicas —respondo, apartando su rostro del mío con un empujón.
—Qué frialdad. Te lo diría, pero, desafortunadamente, si lo hiciera, tendría que matarte —dice con indiferencia, lo que me hace levantar una ceja. ¿Me está desafiando?
Al percatarse de que la conversación toma un derrotero inadecuado, Claire interviene.
—¡Parece que todavía nos faltan varias personas! Feyrith, Kathyln y Doradrea aún no han llegado… ¡Ah, ahí vienen! —exclama Claire mientras nos empuja a ambos hacia la puerta.
Feyrith discute animadamente con Doradrea por algún motivo, mientras Kathyln los sigue por detrás. Levanto la mano para saludar a Kathyln, pero en cuanto nuestras miradas se encuentran, ella gira la cabeza de inmediato antes de marcharse en otra dirección.
—¡Ah, Arthur, mi rival! ¿Ya te has recuperado? ¡Creo que aún debemos tener un duelo, pero pienso que sería mejor posponerlo hasta que termine de perfeccionar un hechizo que he estado practicando! No es porque tenga miedo de perder contra ti ni nada por el estilo, ¡solo te estoy dando más tiempo para que te recuperes… Ja, ja! ¿No soy generoso? —Feyrith se acerca y posa su brazo sobre mi hombro, pero es incapaz de mirarme a los ojos mientras intenta excusarse.
—Ahora que estamos todos, me gustaría que tomasen asiento. Así podremos dar inicio a la reunión —dice Claire, mientras nos guía hacia la mesa ovalada del segundo piso.
La sala del Comité Disciplinario se estructura en dos niveles. El nivel inferior alberga una zona provista de todo tipo de equipamiento, además de una arena para los combates de práctica.
Junto a la zona de equipamiento, un tramo de escaleras asciende hasta un balcón en el segundo piso, desde donde se puede observar todo el nivel inferior. En este segundo piso se encuentran una pizarra, varios gabinetes y una gran mesa ovalada con exactamente ocho asientos.
Claire se sienta en el extremo de la mesa, con la pizarra a su espalda, mientras Kai y Theodore se ubican a su derecha e izquierda. No tengo claro si existe algún protocolo para la asignación de asientos, así que permanezco de pie, esperando a que los demás tomen asiento primero.
Al lado de Kai se sientan Curtis y Feyrith, mientras que en el de Theodore lo hacen Doradrea y Kathyln. El único asiento disponible es el que se encuentra directamente opuesto al de Claire, así que tomo asiento allí, esperando el inicio de la reunión.
La somnolencia, producto de haberme levantado tan temprano, comienza a apoderarse lentamente de mi cuerpo. Observo a Sylvie, quien ha saltado de mi cabeza para jugar con Grawder, hasta que nuestra líder comienza a hablar.
—Esta es la primera reunión en la que estamos todos presentes, y marca el primer día en que comenzaremos a ejercer activamente nuestro deber —anuncia Claire con voz seria—. Sin embargo, dado que este es el primer año de existencia del comité, he colaborado con la Directora Goodsky y la presidenta del Consejo Estudiantil para establecer una estructura eficiente y definir cómo he de liderar el Comité Disciplinario. El objetivo es crear en esta Academia un ambiente en el que no se tolere el acoso, los duelos no autorizados ni la presencia de intrusos. Por ello, hemos decidido dividir el Comité Disciplinario en dos equipos. Estos equipos estarán compuestos por estudiantes de primer y último año. Los estudiantes de último año —Theodore, Curtis, Kai y yo— se dividirán en parejas y patrullarán el campus durante las mañanas, ya que no tendremos clases. Los estudiantes de primer año —Kathyln, Feyrith, Doradrea y Arthur— también se separarán en dos equipos y recorrerán el campus durante la tarde, mientras los estudiantes de último año estemos en clase.
Claire anota nuestros nombres en la pizarra, esbozando los equipos que ha decidido con antelación. Antes de que yo levante la mano por completo, Claire, anticipándose a lo que estoy a punto de decir, interviene.
—Dado que Arthur asiste tanto a las clases de división superior como a las de división inferior, se le eximirá de este deber. Sin embargo, deberá estar alerta en todo momento, en caso de que se necesiten refuerzos. Además, he obtenido el permiso de la Directora Goodsky para que puedas llegar a clase con diez minutos de retraso, así que tómate tu tiempo entre clases y mantente atento a cualquier problema. —Sonríe con satisfacción mientras mi mano desciende.
—Dicho esto, ya he abordado el tema de quién patrullará el campus en solitario entre los estudiantes de primer año, y Kathyln se ha ofrecido voluntaria para asumir esta tarea. Kathyln, recuerda que, aunque los estudiantes de último año estaremos en clase, te seguiremos apoyando. Eres parte del Comité Disciplinario, así que si te encuentras en una situación que no estés segura de poder manejar, ¡pide ayuda! —Dirige su mirada hacia Kathyln mientras pronuncia esto. Nuestra Princesa Real solo asiente, mientras Curtis muestra una ligera expresión de preocupación.
—¿Cómo nos comunicaremos entre nosotros? —pregunta Feyrith, levantando la mano y hablando simultáneamente.
—Eso es algo que aún no os había revelado. Si pensáis en cualquier miembro del Comité Disciplinario mientras posáis la mano en la insignia de la vaina de vuestro cuchillo, el cuchillo del destinatario emitirá una luz brillante y una suave sacudida, notificándole que está en apuros. Cada cuchillo de los miembros del Comité Disciplinario tiene un color distintivo, así que debéis recordarlos bien. —Al mismo tiempo que Claire anuncia esto, comienza a escribir los diferentes colores en los que brillarán nuestros cuchillos del Comité Disciplinario, dependiendo de quién solicite ayuda.
Claire – Rosa; Kai – Plateado; Theodore – Amarillo; Feyrith – Verde; Doradrea – Rojo oscuro; Curtis – Rojo; Kathyln – Azul; Arthur – Negro. Me pregunto qué aspecto tendrá mi luz negra mientras Claire anota el color con el que brillará el cuchillo de cada miembro del Comité Disciplinario si es llamado. Los colores de los demás se explican por sí solos y, en su mayoría, se corresponden con sus elementos. Parece que Feyrith tiene el color verde por ser elfo. Me pregunto si eso podría considerarse racista.
—El último asunto importante es la vigilancia nocturna. Sé que esto puede ser demasiado para una sola persona, por lo que nos turnaremos en parejas para realizar esta tarea. —Nuestra líder busca con la mirada si alguien expresa desacuerdo con este punto.
—¿Puedo ofrecerme voluntario para encargarme del turno de mi hermana? Llámame sobreprotector, pero no me siento cómodo sabiendo que Kathyln podría estar en peligro mientras yo duermo profundamente —dice Curtis, rascándose la cabeza. Parece dirigirme una mirada en particular.
—¿Estás seguro de poder con eso, Curtis? Será exigente asumir el deber de dos personas durante la noche. —Claire lo mira con una expresión de preocupación en su rostro. Observo a Kathyln y noto que quiere intervenir, pero guarda silencio.
—Kathyln es mi compañera en las tareas nocturnas, ¿verdad? Puedo hacerlo yo solo —digo, sabiendo la razón por la que Curtis desea encargarse de su turno. Desde su perspectiva, puedo comprender los deberes de un hermano mayor.
—No tienes que… —Kathyln se pone de pie y comienza a hablar, pero noto que está en conflicto, incapaz de encontrar las palabras adecuadas para continuar.
—Hmm… Bueno, ya que Kathyln patrulla sola durante las tardes, creo que esto será justo. Está bien, lo permitiré. Pero Arthur, Kathyln; sé que ambos sois del tipo de personas que intentan manejar las cosas por su cuenta, pero os pido, como vuestro líder, que pidáis ayuda de inmediato tan pronto como creáis que es necesaria. —Se inclina hacia adelante sobre la mesa, declarando sus condiciones con voz firme. Kathyln me mira fijamente, pero yo me limito a observar a Claire y respondo con un asentimiento, dando por zanjado este tema.
—Bien, ahora que todos los asuntos técnicos han sido resueltos, sois libres de iros o de quedaros aquí a practicar hasta que comiencen las clases. La sala siempre estará abierta para los miembros del Comité Disciplinario, ¡así que pensad en este sitio como vuestra segunda casa! ¡Yo ya he dormido aquí un par de noches, ja, ja! —Claire se rasca la nuca, avergonzada. Exhalo un profundo suspiro de alivio.
Parece que podré aprovechar algo menos de una hora para dormir antes de que comience mi primera clase. He divisado un par de sofás en el piso inferior que parecen perfectos para una siesta reparadora.
Curtis me da una palmadita significativa en la espalda antes de descender, pero justo cuando camino tras él, siento un tirón en la parte trasera de mi pantalón.
—¡Entrenemos un poco, chico guapo! Ya lo he hecho con todos los demás, excepto contigo. —Doradrea me dirige una sonrisa emocionada mientras me arrastra por la espalda hacia el área designada como arena de entrenamiento.
—Todavía no estoy completamente curado, Doradrea, no creo que sea una buena idea —gimoteo mientras me arrastra, impotente.
—¡Deja de comportarte como un bebé! La mejor manera de deshacerte de ese dolor es moviéndote, ¿no lo sabías? —Me suelta y camina hacia el otro lado de la arena. Claire se acerca a nosotros y me mira.
Está a punto de detener el combate cuando Theodore pasa junto a ella y se dirige hacia donde Doradrea realiza algunos estiramientos.
—Muévete —gruñe.
—¡Auch…! No es justo —refunfuña Doradrea, dejando caer sus hombros con decepción. Genial. Un macho aún más musculoso reemplaza a mi oponente, también musculosa.
Claire se limita a suspirar, en señal de derrota.
—Está bien. Pero Arthur está lesionado, así que el duelo solo durará un minuto. Y esta vez, déjame activar la barrera para que no tengamos más paredes agrietadas. —Mira a Curtis, quien solo se ríe. Sylvie, que iba encima de Grawder, me pregunta mentalmente si estaré bien, a lo que me limito a asentir como respuesta.
Puede que esté lesionado, pero al mismo tiempo me siento emocionado, ya que también deseo enfrentarme a Theodore. Supongo que luchar contra un Anormal me ayudará a aprender un par de cosas.
—¿Algo que decir antes de que comencemos? —ladra Theodore, haciendo tronar su cuello con un movimiento brusco.
—Por supuesto. ¿Puedo llamarte 'Theo' si gano? Es justo que te ponga un apodo, ya que tú me has puesto uno, ¿verdad? —Le dedico una sonrisa mientras estiro mi cuerpo aún adolorido. Literalmente puedo ver las venas hincharse en su frente, mientras las expresiones de todos se tornan de sorpresa.
—Veo que estás muy seguro de ti mismo, idiota. Bien. Si gano, serás mi pequeño subordinado durante el resto de tu vida escolar. —Exhibe una sonrisa de confianza mientras el resto de los miembros del Comité Disciplinario se ubican alrededor de la arena.
—Recuerden, este duelo durará un minuto o hasta que alguien aseste el primer golpe. ¡Y no admito discusión! —grita Claire mientras desenvaina su espada y la clava en el suelo.
Mientras Theodore carga hacia mí, potencio mi cuerpo usando maná de atributo viento para poder maniobrar por la arena y mantener la distancia. La magia de gravedad de Theodore no es algo que deba tomarse a la ligera, ya que su afinidad elemental posee poderes tanto ofensivos como defensivos.
Por lo general, la aplicación simultánea de magia de atributo tierra y atributo viento consume más tiempo. Decido conjurar fragmentos de tierra del tamaño de mi pierna y enviarlos de una patada hacia Theodore, logrando que cada uno de ellos alcance una distancia considerable.
Necesito evaluar el alcance de su manipulación de la gravedad y su intensidad. Lo cierto es que Theodore no comprende mi estrategia y continúa cargando hacia mí.
Lo veo cada vez más frustrado, pues me limito a evadirlo y lanzarle rocas.
—¿Crees que te dejaré seguir huyendo? —ruge mientras las rocas que he pateado en su dirección comienzan a levitar.
Theodore se abalanza, al tiempo que la disminución de la gravedad a su alrededor incrementa enormemente su velocidad. Se aproxima a mí mucho más rápido de lo que había anticipado.
Muevo la tierra a mi alrededor por última vez mientras salto hacia atrás. Con una patada, lanzo una roca del tamaño de mi cuerpo, que sale disparada hacia él.
Theodore desvía la roca con facilidad gracias a la disminución de la gravedad, pero en ese instante, aprovechando que su visión queda bloqueada, corro directamente hacia él. Ráfaga de Pasos es una técnica de piernas inspirada en Parpadeo de Pasos, la técnica de desplazamiento que utilizan los magos con afinidad de fuego. Ráfaga de Pasos me permite acelerar repentinamente o cambiar de dirección utilizando la fuerza del viento directamente contra mi pie, sirviendo así como una plataforma improvisada. No puedo emplear este hechizo cuando me muevo demasiado rápido, pero con la práctica, espero poder cambiar de dirección de forma instantánea y libre, incluso en el aire.
La expresión de Theodore pasa de molesta a una de pura sorpresa al darse cuenta de que estoy casi a la distancia de un brazo, con mi puño derecho rodeado por una esfera condensada de viento.
—¡Cae! —gruñe, mientras también forma un puño con su mano derecha.
El cambio repentino de gravedad me deja sin aliento, lo que provoca que tropiece ligeramente hacia adelante en un intento por recuperar el equilibrio. Con una sonrisa de victoria dibujada en su rostro salvaje y sin afeitar, Theodore da un último paso para ponerse a mi alcance y golpearme. En ese preciso instante, le devuelvo la sonrisa y apunto hacia arriba con mi dedo, como respuesta.
¡BOOM! La roca que Theodore había desviado cae directamente sobre él, debido al abrupto cambio de gravedad. Gracias a su propia habilidad, el peso de la roca aplasta a Theodore contra el suelo, sobre su estómago, dejándolo en una posición casi cómica.
—¡DETÉNGANSE! —Claire se interpone entre nosotros y revisa a Theodore, quien ya ha recuperado la conciencia y ha logrado mover la piedra que lo oprimía. Probablemente le saldrá un gran hematoma en la espalda, pero su cuerpo potenciado con maná le ha permitido evitar cualquier lesión grave.
Después de todo, la roca no era de un tamaño excesivo.
—Buen duelo, Theo. —Me agacho y le doy unas palmaditas en el hombro antes de salir de la sala, con Sylvie trotando a mi lado.
—Busquemos un banco donde echar una siesta —le digo a Sylvie.
—¡Kyu~! —responde Sylvie, con un tono juguetón.

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