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El principio del fin – Capítulo 389

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**Capítulo 389 – Luz y Sombra. – Punto de Vista de Arthur Leywin.**

Vivir con este miedo constante de no poder proteger a mis seres queridos… casi había olvidado lo que se sentía. En Alacrya, mis batallas habían sido ajenas, completamente desvinculadas de mis amigos y familiares. Solo mi propia vida había estado en juego, o en el peor de los casos, las vidas de extraños y de aquellas personas a quienes, durante la mayor parte de mi estancia involuntaria allí, había considerado enemigos.

Ahora, mientras con **God Step** me apartaba del lado de Varay, no podía evitar sopesar el posible peaje en vidas de un asalto a gran escala en **Vildorial**. La gente aquí estaba cansada y asustada; las **Lanzas** apenas se recuperaban de haber estado al borde de la aniquilación, y nuestros guerreros más poderosos —magos como Curtis y Kathyln, y los **Cuernos Gemelos**— eran incapaces de ofrecer siquiera una resistencia significativa contra los **retenedores**, y mucho menos contra las **Guadañas**.

Otro **God Step** me transportó desde el borde de la ciudad dos niveles hacia abajo, hasta donde una serie de puertas arqueadas se abrían a un túnel largo y recto, lo suficientemente amplio como para que treinta **enanos** marcharan hombro con hombro. Un miasma de brutal y animal intención asesina irradiaba del portal que se abría ante mí, proyectado deliberadamente para anunciar su presencia a viva voz. Activé **Realmheart**, y cinco firmas de maná distintas se hicieron evidentes, cada una ardiendo con la intensidad enfermiza que había llegado a identificar como el maná corrompido utilizado por los **Vritra**.

Vacilando, miré por encima del hombro hacia el nivel superior, donde mi hermana y mi madre estaban protegidas entre miles de nobles **enanos**. El Palacio Real estaba demasiado cerca.

“Esto definitivamente me parece sospechoso,” pensó **Regis**, compartiendo el mismo nerviosismo que aceleraba los latidos de mi corazón.

Crucé bajo uno de los arcos que conducían al portal y apoyé la mano en el frío pilar de piedra. Por supuesto. Esto era una trampa, después de todo. Incluso si derrotaba a cualquier enemigo que emitiera una intención asesina tan horrible frente a mí, aún tendría que considerar a los enemigos que quedaban a mi espalda. No sabía si las **Lanzas** podrían mantener la línea. Si esto se prolongaba demasiado… El pilar crujió en mi puño, el cual se abrió, revelando polvo y fragmentos de piedra. Pero, ¿qué otra opción nos quedaba?

Arrojando los escombros al suelo, di un paso adelante. Y luego otro. Con cada paso cauteloso, relegaba otra pregunta y fuente de ansiedad. El verdadero modo de proteger a los que me importaban era hacer que cualquier enfrentamiento fuera lo más rápido y decisivo posible; y para ello, no podía estar encadenado por mi propia incertidumbre.

Al final del túnel, un conjunto de arcos de piedra de un pálido color rojizo se abrían a una cueva enorme y vacía que rodeaba el marco del portal, de diez metros de alto por quince de ancho. Este ofrecía suficiente espacio para organizar un pequeño ejército, si fuera necesario. Columnas de roca gris y roja sostenían una serie de balcones que rodeaban la cueva a nueve metros de altura. El lugar estaba iluminado por el brillo natural del portal aún activo.

Mis ojos se movieron rápidamente de la pantalla opaca del portal de energía ondulante a los cuatro cadáveres de **enanos** sangrando frente a él, sus cuerpos atravesados por púas de metal negro, y luego a las cinco figuras esparcidas por toda la cámara.

Dentro de mí, **Regis** tembló con una mezcla de anticipación y energía nerviosa. Sentí que los recuerdos de **Uto** burbujeaban espontáneamente en la mente de **Regis** y se derramaban en la mía. Vi a los hijos e hijas de los **Basiliscos** que siguieron a **Agrona** desde **Epheotus**, la interacción de la magia **Asura** y humana perfeccionada durante cien generaciones. Sabía lo que eran estos seres. **Windsom** me había hablado de ellos hacía mucho tiempo.

“Los **Espectros**,” pensó **Regis**, dándoles un nombre a los soldados mestizos encubiertos de **Agrona**.

“Ustedes deben ser mi comité de bienvenida,” dije secamente, asimilando cada figura.

El primero era un hombre alto y de hombros anchos. Mechones de cabello castaño se escurrían alrededor de cuernos gruesos que sobresalían varios centímetros de la parte superior de su cabeza, retorciéndose como tirabuzones. Llevaba una **cota de malla** roja bajo una armadura de media placa negra que brillaba con runas protectoras. Sus ojos desdeñosos se encontraron con los míos. “Estamos aquí para eliminar una amenaza, no para participar en triviales intercambios.”

“Oh, vamos, Richmal, casi nunca nos divertimos,” dijo uno de los otros, azotando sus gruesas trenzas rubias alrededor de su cabeza y mirándome con ojos hambrientos. “Si es cierto que este individuo mató a **Cadell**, deberíamos divertirnos un poco con él antes de lanzarlo al olvido de la muerte.” Al igual que Richmal, este segundo hombre también tenía ojos rojos como la sangre y cuernos de **ónix**. Los suyos se curvaban hacia afuera y hacia abajo desde los lados de su cabeza, casi tocándose nuevamente debajo de su barbilla.

Mientras hablaban, los recuerdos de **Uto** de **Regis** continuaron recorriendo la conexión mental que compartíamos. Vi un pensamiento distorsionado, medio recordado, del hombre llamado Richmal de pie junto al cadáver demacrado y ceniciento de una mujer con un cabello rubio platino resplandeciente, a través del cual sobresalían dos cuernos negros ligeramente curvados —un dragón, estaba seguro—. Sus ojos dorados miraron sin vida a Richmal cuando el **Espectro** se agachó y le arrancó uno de los cuernos de la cabeza. El crujido de la rotura envió un temblor psíquico a través de mí que revolvió mis entrañas violentamente.

Con un agudo sentido de urgencia, busqué el hilo de **Aether** que siempre conectaba conmigo la **armadura relicaria** del **Djinn**. Las escamas negras se materializaron a través de mi cuerpo. Sentí un peso y una frescura reconfortantes cuando la armadura me envolvió, y percibí el creciente influjo del **Aether** a medida que la limitada cantidad en la atmósfera se acercaba.

“¡Ah, creo que él quiere ser uno de nosotros!” dijo una rica voz femenina arrastrando las palabras. “¡Mira sus pequeños cuernos!” La oradora era una mujer de piel de mármol con una pesada armadura de placas negras. Solo su rostro y su cabeza estaban expuestos, mostrando su cabello azul brillante corto, peinado en puntas alrededor de sus cuernos acanalados. Rayos rúnicos estaban tatuados en sus ojos escarlata.

Ulrike, lo supe, su nombre se manifestaba en el flujo de conciencia incontenible de **Regis**.

“**Cadell** debe haber sido salteado con néctar de saúco para dejar que este ser inferior y enclenque lo venza.”

La voz áspera se deslizó como insectos fuera de las sombras y dentro de mis oídos, haciendo que el vello de mi nuca se erizara. La rastreé hasta un **Espectro** cuya túnica estaba oscura con marcas de quemaduras, y cuya capucha estaba medio levantada sobre su cabeza calva. Dos cuernos en forma de daga salían de su frente. Blaise. El rojo brillante de sus ojos fue interrumpido por manchas oscuras que parecían flotar sobre su superficie, haciendo juego con parches más oscuros de color gris ceniza que estropeaban su fría piel de mármol. Junto a él, el quinto **alacryano** estaba medio oculto en las sombras vivientes. Vi destellos de cabello negro azabache rizado en cuernos sobre su cabeza y ojos oscuros de sangre de buey rodeados de piel gris negruzca. Valeska.

“Suficiente,” ordenó Richmal, la profunda resonancia de su voz de barítono acalló las otras voces. “Ustedes se están degradando a sí mismos.” Un látigo serpentino de un líquido verde oscuro y fétido se agitaba en su puño, y me miró a los ojos. “No desperdiciaremos más aliento contigo, ser inferior.”

En aquel mismo instante, activé **God Step**. La cámara se desplazó en un destello amatista y aparecí justo al lado y detrás de Richmal.

“Como quieras,” dije, conjurando una **hoja etérea** y moviéndola hacia atrás.

La cámara estalló en un caos.

Púas de hierro negro se alzaron disparadas del suelo para desviar mi espada, y una ráfaga de viento negro pareció envolver a Richmal. Sentí que la **hoja etérea** impactó en su objetivo, luego el viento se llevó a mi blanco. Un instante después, reapareció al otro lado de la cámara frente a mí, con la armadura desgarrada y sangrante por una herida en su costado. Este enemigo se movía con celeridad y trabajaba en impecable sincronía. No podía permitirme la imprudencia de ocultarles algo.

Regis, mi espada.

El maná se condensó dentro del polvo y las sombras que flotaban en el aire, y un anillo de púas de hierro negro surgió de la nada, amenazando mi rostro y mi **núcleo de maná**. Usando **Realmheart** para sentir la formación del ataque, me hice a un lado, giré y me agaché alrededor de las púas, cortando aquellas que no pude esquivar.

Un espectro flamígero y oscuro se acercó a mí, sus garras de **fuego del alma** rasparon mi armadura. Mi espada giró, trazando un arco hacia la garganta del espectro. Justo antes de que hiciera contacto, **Regis** se fusionó con la espada y la delgada hoja de amatista estalló en un fuego violeta oscuro. **Destruction** devoró al espectro, sin dejar nada, ni siquiera un residuo de maná.

Los cinco oponentes se movían, conjurando sin cesar. Escudos de viento negro y **fuego del alma** los acompañaban, convirtiendo la cámara en un infierno. Torrentes gemelos de fuego negro y lodo denso y burbujeante me rociaron desde diferentes direcciones. Salté hacia arriba, agarrándome de la barandilla del balcón y saltando sobre él. El metal cedió cuando usé **Burst Step** para alejarme nuevamente, desgarrándose bajo la fuerza de mi movimiento, y luego siseando y derritiéndose cuando una nube de **fuego del alma** me persiguió.

La cámara se convirtió en una marea oscura mientras me movía casi instantáneamente hacia mi próximo objetivo, la **Espectro** de pelo azul, Ulrike. Solo tuve un instante para sorprenderme cuando sus ojos carmesíes me siguieron, su escudo se alzó para bloquear mi golpe mientras su lanza bajaba a una posición para aprovechar mi impulso y usarlo contra mí.

La hoja de **Destruction** se estrelló contra su imponente escudo, que estaba envuelto en una gruesa capa de rayos azul negruzcos. Su lanza conjurada golpeó mi armadura como un ariete, justo por encima de mi **núcleo de maná**.

Una descarga de energía pura sacudió la cámara cuando ambos fuimos arrojados por la fuerza de nuestros golpes simultáneos. Caí, aterricé sobre mis pies y solo tuve un instante para ver las llamas violetas que envolvían su escudo antes de que tentáculos ácidos se ciñeran alrededor de mis piernas. Corté hacia abajo a través de ellos, y **Destruction** desgarró el hechizo.

La nube de **fuego del alma** me alcanzó, inundándome dentro de una negrísima y opaca niebla de fuego hirviente que pugnaba por entrar por la fuerza en mi nariz y boca. Estallé hacia afuera con una nova de **Aether** indiscriminada, anulando las llamas.

El suelo tembló debajo de mí cuando un golem parcialmente formado, hecho de cientos de púas entrelazadas, atravesó las baldosas de granito y me acometió. Deslicé un pie hacia atrás sobre las baldosas rotas mientras las garras puntiagudas se cerraban sobre nada más que polvo, luego esgrimí la espada **Destruction** una, dos, tres veces. Las llamas violetas corrieron por el golem, que se derrumbó y se quemó.

El maná verdoso se condensó debajo de mí, y retrocedí justo cuando el suelo comenzó a rezumar un lodo viscoso y ponzoñoso. Un vendaval de viento oscuro me obligó a esquivar de nuevo mientras desviaba un rayo tridente con la hoja de **Destruction** y liberaba una explosión etérica para alejar las nubes de **fuego del alma**.

Había demasiados de ellos, y me dejaban pocas oportunidades entre sus ataques de hechizos combinados para pasar a la ofensiva. Mientras giraba para mantenerme fuera del ciclón, consideré mis propias capacidades. Necesitaba maximizar mi movilidad y reequilibrar la balanza.

Sintiendo que **Regis** anticipaba mis pensamientos, preparé mi maniobra, condensando **Aether** en mi puño hasta que los huesos comenzaron a doler.

Con **God Step** estallé, y estaba de pie al otro lado de la cámara, justo dentro de las entradas arqueadas. La **hoja etérea** desapareció, al igual que mi conexión con **Regis** y la **runa divina Destruction**.

Extendiendo mi brazo, lancé la explosión.

Ulrike y el **Espectro** de trenzas, Ifiok, desaparecieron en un cono de **Aether** púrpura y turbulento. También envolvió el portal de teletransportación de largo alcance más allá de ellos, y el marco del portal se fragmentó con un estruendo atronador. La dura piedra cayó en una oleada de destellos mientras se disolvía. La energía líquida opaca del propio portal se arremolinó con la turbulencia de su colapso, luego siseó y se desvaneció.

Al menos no traerían refuerzos de esa manera.

Ulrike bajó el escudo, que estaba mellado y quemado por **Destruction**. Las runas escarlatas brillaban intensamente sobre su tenue superficie metálica. Ifiok salió de detrás de ella, sus trenzas humeaban y un cuerno crujía. La carne de un lado de su rostro estaba desgarrada y sangrando.

Ahora, lo envié.

En el siguiente aliento, **Regis** irrumpió entre los dos, manifestando plenamente su forma de **Destruction** en una ráfaga de **Aether**. Cogidos por sorpresa, los dos **Espectros** fueron apartados por su corpulencia, y sus enormes mandíbulas cuadradas llenas de dientes afilados como cuchillas aplastaron el hombro y el brazo del Ifiok herido. **Destruction** se movió entre sus colmillos; sus bordes dentados cortaron y rompieron mientras se abalanzaban sobre la carne pálida de Ifiok.

Conjuncionando simultáneamente una espada y enviando **Aether** a cada músculo, tendón y articulación, usé **Burst Step**, con la espada dirigida hacia un lado de la cabeza de Ulrike. Y se hundió en un océano de dolor y penumbrosa miseria.

El aire se había vuelto un lodo ácido y gelatinoso que me succionó y mermó el impulso de mi **Burst Step**. Este siseaba y bullía donde mi **Aether** luchaba por contenerlo, pero la sustancia cáustica estaba atacando cada centímetro de mí simultáneamente. Mis ojos ardían y la **armadura relicaria** tembló mientras el ácido devoraba su estructura.

Aunque no podía ver a través del lodo, con **Realmheart** activo podía sentir la ubicación de los cinco enemigos, e incluso sus artes de maná tipo Decay no pudieron evitar que encontrara los caminos etéricos. Enfocándome a través del dolor, imbuí **Aether** en la **runa divina Destruction** y encendí **God Step**, reapareciendo justo detrás de Blaise.

Con asombrosa rapidez, el **Espectro** calvo desvió la corriente de su **fuego del alma** lejos de **Regis**, a quien tres de los otros habían empujado contra una pared curva, y hacia un escudo entre nosotros. Al mismo tiempo, conjuré una hoja y corté su costado.

El **Aether** se estremeció contra el **fuego del alma**. Mi espada se sacudió con la fuerza de los dos poderes opuestos, luego se hundió a través de su escudo y cortó su garganta. Blaise trató de gritar, pero solo borboteó sangre. Sus ojos rojos y nublados se entrecerraron en un gruñido de agonía, luego el viento negro lo envolvió y lo alejó de mí.

Las zarpas del maná de viento tipo Decay me arañaron y agarraron mis muñecas. Solté la cuchilla y empujé el **Aether** en mis manos, reforzando mi barrera protectora hasta que brilló como guanteletes resplandecientes de luz amatista alrededor de mis guanteletes. Tal era la concentración de **Aether** que los finos huesos de mis manos comenzaron a doler.

El viento luchó por agarrarse, pero no pudo aferrar el **Aether**.

Al sentir muchos otros hechizos dirigidos hacia mí, hice un movimiento cortante brusco con una mano enguantada de **Aether**, liberando el **Aether** reprimido en un amplio arco curvo para devorar el aluvión de hechizos que me asediaban. Un aullido de dolor y furia acentuó el sonido del fuego que quemaba el aire, las púas negras surgían del suelo y los relámpagos caían.

Al otro lado de la cámara, **Destruction** emanó de **Regis**. Un viento caliente, como conducido del borde de un infernal crisol, secó rápidamente el sudor que perlaba mi frente, y todos los hechizos activos en los alrededores se disiparon como hojas secas.

“¡Valeska!” Ulrike gritó, su voz arrastrada atravesada por una punzada de miedo incontenible.

En un instante, vi la cámara.

**Regis** estaba en el otro extremo de la cámara, atravesado en varios lugares por púas azul negruzcas de rayos sólidos. La piedra que lo rodeaba había sido tallada por **Destruction** en veinte pies en todas direcciones, y los balcones sobre él se habían derrumbado. Sus fauces colgaban abiertas, gruesos hilos de saliva colgaban de entre sus dientes, y sus ojos brillantes estaban completamente enfocados en su presa.

En el suelo, más allá de las ruinas, Valeska se arrastraba con un brazo mientras conjuraba un grueso escudo de viento entre ella y **Regis**. Partes de su cabello negro y las puntas de sus cuernos habían sido quemadas, y su rostro estaba cubierto de horribles ampollas. Le faltaba una pierna a la altura de la rodilla.

Ulrike flotaba a seis metros del suelo y un bombardeo de rayos azul negruzco salía disparado de las yemas de sus dedos sobre **Regis**. Algunos se quemaron en **Destruction** antes de que lo alcanzaran, pero no todos, y él no estaba haciendo ningún esfuerzo por defenderse.

Ifiok estaba en un balcón detrás de mí. Un brazo descarnado y esquelético colgaba inútil a su costado, y la carne de su cuello estaba rota y supuraba. Su mano restante se movía mientras conjuraba docenas de púas negras del suelo para lanzarlas a través de la cámara en todas direcciones, cortando con cuidado alrededor de sus aliados mientras nos apuntaban a **Regis** y a mí.

Blaise se había movido a las afueras de la sucesión de arcos que se abrían a la cámara. Estaba rodeado por un campo ovalado de **fuego del alma** parpadeante; las yemas de los dedos presionaban su garganta. Llamas de **fuego del alma** teñidas de morado danzaron dentro de la herida mientras la carne se volvía a unir, mientras nubes flamígeras conjuradas continuaban ardiendo en el aire entre nosotros, luchando por envolverme con su poder.

Richmal estaba controlando varios tentáculos largos de líquido ácido verde oscuro que había brotado entre las baldosas de granito. La herida de su costado se había curado, e incluso su armadura parecía haberse reparado sola. Uno de sus tentáculos se ciñó alrededor de la cintura de Valeska y ayudó a alejarla mientras los otros dos comenzaban a hostigar a **Regis**, acercándose a su cuello y piernas. Mientras tanto, tres más me azotaron, cortando el aire como látigos y rociando baba ácida en todas direcciones.

Usando **God Step**, maniobré fuera de la vorágine de hechizos hacia el balcón, luego me alejé de inmediato cuando la nube de fuego de Blaise atravesó el aire hacia mí.

Las mandíbulas de **Regis** golpeaban con furia los tentáculos cáusticos cuando reaparecí de pie junto a Valeska. Una **hoja etérea** se materializó en mis manos, apuntando hacia abajo, y la empujé hacia su **núcleo de maná**. Ella dejó escapar un grito desgarrador que se interrumpió de repente cuando el tentáculo alrededor de su torso la apartó de un tirón. Mi hoja talló un agujero humeante en su costado y en el granito debajo de ella.

Una enorme púa de hierro surgió de mi propia sombra y se alzó. Apoyando mi espada contra mi antebrazo, atrapé el impulso de la púa y dejé que me impulsara en el aire y me alejara de los tentáculos que me agarraban. Girando, desvié un rayo que había rebotado en **Regis** y luego aterricé justo frente a él.

La **hoja etérea** barrió las enredaderas que lo perseguían, y luego las que me perseguían a mí, pero más hechizos ya se estaban cerniendo sobre nosotros.

“Muévete,” sonó en mi cabeza la voz profunda y medio loca de **Regis**. **Destruction** estaba creciendo dentro de él, acumulándose como el magma dentro de la caldera de un volcán, y estaba a punto de estallar.

Me levanté de un salto, planté un pie contra el borde de una púa emergente y con **Burst Step** me puse detrás de Valeska, mi **hoja etérea** atravesó las baldosas de granito del suelo en línea recta hacia ella y Richmal. Detrás de mí, una nova de **Destruction** atravesó la cámara, borrando todo lo que tocó. Pero mi enfoque estaba en encontrar a Valeska. Ella parecía operar como el escudo del grupo, ocultándolos, protegiéndolos e incluso reposicionándolos cuando era necesario. Sin ella, el resto estaría expuesto.

Richmal trató de repetir su estratagema de atraparme en medio de un **Burst Step**, pero yo estaba listo para ello. La **hoja etérea** se elevó al mismo tiempo que la cámara se difuminaba a mi lado, corté su hechizo y lo golpeé con el hombro primero. Fue derribado y se estrelló contra la pared exterior de la cámara, y todos sus hechizos se desvanecieron por un momento.

Valeska se había puesto de rodillas después de que Richmal la salvara. A pesar de sus graves heridas, todavía estaba conjurando, rodeándose de una fuerza turbulenta mientras me cortaba con guadañas ominosas de aire condensado. Giré y esquivé a los que no pude bloquear con un puño envuelto en **Aether**, luego, cuando estaba casi sobre ella, invoqué un **God Step**.

Saltando, arcos salvajes de relámpagos púrpuras corrieron a lo largo de mi puño mientras golpeaba un lado de su cabeza desde mi nueva posición. Hubo un crujido de huesos cuando mi puño se conectó, y luego todo se oscureció.

Sombras aladas estaban envueltas alrededor de mi cara, aleteando y tambaleándose, sacudiéndome de un lado a otro. Con mi mano aún envuelta en **Aether**, pasé mis dedos por el hechizo, destrozándolo. Pero cuando pude ver de nuevo, Valeska ya había sido alejada.

Reinvocando mi hoja, salté hacia Richmal derribado, golpeando la parte posterior de su cuello indefenso. Una mancha oscuro-azulada voló hacia mí desde un lado, golpeándome y empujándome fuera de curso. Mi espada cortó y se hundió tanto en la armadura cubierta de runas como en la carne.

“Blaise, envía a Valeska atrás,” retumbó el barítono resonante de Richmal mientras se ponía de pie. Su expresión era tensa, y su cabello revuelto estaba enredado en su cabeza y manchado de marrón rojizo.

Ulrike se deslizó hasta detenerse apenas un metro de mí, interponiéndose entre Richmal y yo. La sangre brotaba de su pierna, que parecía estar casi cortada a la altura de la rodilla. Ella se apoyó en su imponente escudo, que descansaba entre nosotros, y apuntó una lanza conjurada hacia mi cara, gruñendo, despojada de su anterior arrogancia.

Un aullido bestial sacudió la caverna, y **Regis** saltó desde un lado, sus enormes patas arrojaron a Ulrike al suelo.

Docenas de dardos verdes y nauseabundos volaron de las manos de Richmal, acribillando el costado de **Regis**. Observé cómo el maná verde oscuro se filtraba en él, circulando por su torrente sanguíneo en cuestión de segundos.

La energía líquida corrió a través de mis canales mientras extraía **Aether** de mi **Núcleo de Aether**, bajaba por mi brazo y llegaba a la palma de mi mano, donde se acumuló hasta que la presión lo obligó a explotar hacia afuera, bañando la caverna con una luz violeta y engullendo a Richmal.

Hubo un destello y una cuña de estática azul negruzca rasgó el aire alrededor de **Regis**. Él rugió, liberando una bocanada de **Destruction**, pero la estática zumbó y se alejó de las llamas antes de fusionarse como una guillotina sobre él. Al mismo tiempo, Ulrike fue proyectado debajo de él por el rayo que tenía en la mano.

La descarga estática atravesó el cuerpo de **Regis** como una sierra, dividiendo limpiamente la carne, los huesos e incluso el **Aether**. Mi compañero aulló cuando su enorme torso, partido por la mitad, se tambaleó con sus piernas más cortas y gruesas; la parte delantera luchó por mantener el equilibrio mientras se lanzaba torpemente hacia su presa. La ira apenas contenida de **Regis** y la necesidad de desatar la **Destruction** chocaron contra mí a través de nuestra conexión, luchando contra su instinto de supervivencia y un borde desesperado de incertidumbre existencial.

Una aguda punzada de pánico me desgarró las entrañas, y solo pude ver el horrible espectáculo mientras luchaba por procesar el conflicto interno de **Regis** junto con mis propias emociones reprimidas. Pasé por alto el maná que se fusionaba desde las sombras sobre mí justo antes de que una púa delgada como una lanza saliera de la columna adyacente y se clavara en mi cara.

Giré en el último momento, recibiendo el golpe en el costado de mi cabeza blindada donde brotaron los cuernos. La púa se hizo añicos y un fragmento de un palmo de largo se retorció en el aire y se clavó en mi mejilla. Sentí que raspaba el hueso cuando se desviaba hacia abajo para empujar la base de mi cráneo.

La fuerza del impacto me derribó contra una columna de apoyo, donde me incliné por un momento, aturdido, con una mano arañando el extremo dentado de la púa que sobresalía de mi cara. El suelo se hizo añicos bajo mis pies, haciéndome caer sobre una rodilla en un charco de lodo cáustico. Docenas de púas de hierro negro se entrelazaron sobre el charco para crear una cúpula erizada de puntas afiladas, inmovilizándome en el veneno que ya podía sentir mermando mis fuerzas mientras atacaba mi sistema nervioso.

Mis pulmones se paralizaron y sentí que mi corazón titubeaba.

La cúpula de hierro se iluminó con una luz azul negruzca y cientos de descargas eléctricas comenzaron a chocar entre ella y el charco de lodo. Mi cuerpo quedó aprisionado. Mi mente se entumeció por la conmoción mientras el lodo continuaba devorando mi armadura. Cuando logré usar **God Step**, no pude sentir eso.

No pude sentir nada más allá del dolor del maná atacando cada nervio de todo mi cuerpo.

“¡Ahora, mientras está inmovilizado! Valeska, informa al **Gran Soberano**, infórmale…”

Mis oídos se destaparon y las estrellas danzaron detrás de mis ojos cerrados y mis músculos comenzaron a contraerse en espasmos mientras empujaba hacia atrás las púas, pero con poco efecto. Perdí todo sentido de las palabras de Richmal, solo sabía que los **Espectros** se estaban gritando unos a otros. Aunque no pude entender lo que dijeron, la desesperación en sus voces era clara.

Partículas azul-negras de maná de relámpagos desviados brillaron y estallaron cuando impactaron las motas de amatista que formaban mi barrera etérica. El maná verde oscuro chisporroteó y se hundió en el **Aether** antes de evaporarse. El maná de la tierra desviada de color marrón grisáceo se agrietó y se rompió contra la barrera morada.

A través de un hueco en las púas, vi a **Regis**, o lo que quedaba de él. Mi compañero se había reducido a poco más que una voluta de **Aether** atrapada dentro de una jaula de maná de Ulrike. Podía sentirlo, pero apenas, consumiéndose, su conciencia disolviéndose con cada momento que pasaba a medida que más y más de su **esencia etérica** se agotaba solo para mantener su forma débil.

Contacté con él, traté de atraerlo hacia mí solo con la fuerza de mi voluntad, pero él no estaba reaccionando, no podía escapar del hechizo que lo quemaba hasta la nada. El tiempo pareció ralentizarse, casi como cuando había podido usar **Vacío Estático** antes. De repente, pude sentir el peso de todo ese maná chocando con mi **Aether**, ver la forma en que las partículas se doblaban, ondulaban y saltaban como una sola, las formas de los hechizos individuales, cómo se formaron, su propósito, la urdimbre metafísica que los sostenía unidos.

El maná era tejido por la voluntad del conjurador, mientras que el **Aether** lo contenía y dictaba su comportamiento natural, pero también se movía para acomodar el paso del maná. Las dos fuerzas encajaban como la luz y la sombra. No podía creer que no lo había visto antes.

Mi mano tembló cuando extendí mi mano hacia el torbellino. A lo largo de él, la interacción de la luz y la sombra metafóricas —maná y **Aether**— cambiaba y se movía, siempre juntas, simultáneamente en coordinación y oposición.

Y, entre ellos, una especie de cortina que separaba la luz y la sombra.

Mis dedos se crisparon. El telón se descorrió.

El **Aether** envolvió el maná y lo movió a un lado.

Las púas entrelazadas que me inmovilizaban se soltaron, flotando en el aire a mi alrededor. Temblaban, inseguras; la voluntad de Ifiok las empujaba hacia un objetivo, pero el flujo de **Aether** las repelía, redefiniendo los límites del maná.

Una red de electricidad saltó de una púa a otra, crujiendo amenazadoramente; los zarcillos se extendieron hacia mí, se desviaron y se reabsorbieron en el conjunto, incapaces de golpear más allá de lo que permitía el **Aether**.

El charco de ácido se partió, separándose, alejándose de mí.

Mientras me ponía de pie lentamente, mis piernas temblaban por el esfuerzo de imponer mi voluntad sobre el **Aether** y, a través del **Aether**, el maná. Mis enemigos me rodearon, pero se disipó la audacia de su confianza y sus expresiones insolentes. En cambio, vi grandes ojos rojos en medio de caras grises que se pusieron pálidas de miedo.

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Chapter 389